La Audiencia Provincial de Bizkaia ha condenado a ocho años de cárcel a un hombre que tenía en su domicilio de Santurtzi (Bizkaia) cinco kilos de droga para traficar con ella, una pistola detonadora modificada, 47 cartuchos para disparar con ella y otros 34 para otro tipo de armas. El tribunal ha acordado su ingreso en prisión preventiva y le ha impuesto una multa de más de 100.000 euros, cifra en la que estaba valorada la cocaína y el cannabis que se le incautó.

La sentencia considera probado que el Juzgado de Instrucción número 4 de Vigo dictó auto el 12 de marzo de 2018, por el que acordó la entrada y registro en el domicilio del acusado, situado en la calle Regales de Santurtzi, así como en los trasteros, garajes, buhardillas o vehículos relacionados con él.

El registro se realizó el 14 de marzo de 2018 por la Guardia Civil. En el momento de la entrada de los agentes en el domicilio, el procesado arrojó por el balcón diversos objetos. Se trataba de ocho paquetes que contenían 784 gramos de resina de cannabis y una bolsa con un kilo de cocaína, de una pureza del 76,2%, que los guardia civiles recogieron en un parque de las inmediaciones.

Además, en la caja fuerte que el acusado tenía en su casa, éste guardaba 30 paquetes con casi tres kilos de resina de cannabis y una bolsa con más de 100 gramos de cocaína, de una pureza del 7,9,4%.

También se localizaron en el domicilio instrumentos para pesar y envasar la droga. El cannabis encontrado tenía un valor de 20.445 euros y la cocaína de 84.000 euros. Estas sustancias estupefacientes estaban destinadas a "transmitirlas a terceros".

PISTOLA

La Guardia Civil aprehendió, asimismo, en la vivienda una pistola detonadora semiautomática Ekol Volga, que había sido modificada para poder disparar munición metálica de su calibre original, cargada con un proyectil de cinco milímetros de diámetro.

El arma, no reglamentada, se encontraba en correcto estado de funcionamiento, y había sido adquirida ya modificada por el procesado, que tenía "un avanzado conocimiento de armamento y balística".

En la vivienda se encontraron también 47 cartuchos sin disparar, que habían sido transformados, y se podían disparar con esta pistola. El condenado guardaba en el trastero 34 cartuchos con munición metálica de nueve milímetros de calibre, no aptos para ser disparados con esta arma.

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