Un agente en el club intervenido
Un agente en el club intervenido CNP

El local abrió sus puertas en el mes de abril, según ha informado la Comisaría provincial, que ha precisado que ese mismo mes ya se recibió la primera denuncia. A partir de ahí, los investigadores comenzaron a recibir un "goteo constante" de denuncias por uso fraudulento de tarjetas bancarias.

Todos los denunciantes afirmaban haber sido estafados de la misma manera: contrataban un servicio en un reservado del establecimiento por una cantidad previamente pactada. El pago debía realizarse mediante tarjeta de crédito. A la hora de abonar la cantidad, la camarera encargada de realizar el cobro presuntamente modificaba el valor del mismo añadiendo, en la mayoría de las ocasiones, un cero a la cifra, por lo que el cliente abonaba diez veces más de lo pactado.

Generalmente la copia del pago se la quedaba el establecimiento, no siendo consciente el cliente de lo realmente abonado por el servicio contratado. Hay una veintena de denuncias.

Analizadas las denuncias y practicadas diversas pesquisas policiales, los agentes determinaron el sistema empleado por los presuntos responsables, "orientado a la clara estrategia de estafar a los clientes". El funcionamiento del "negocio" se basaba en la oferta de bailes sensuales y la compañía de mujeres con diferentes tarifas, en función de los que se consumía o del tiempo que duraba el espectáculo.

Todas las empleadas, bailarinas o camareras cobraban comisiones en función de la cantidad facturada y, generalmente, no permanecían trabajando en ese negocio más de tres meses, lo que dificultaba la identificación de todas ellas, explica la Policía.

MODUS OPERANDI

Cuando los clientes se disponían a realizar el pago por los servicios contratados, la camarera encargada de realizar los cobros mostraba al perjudicado la cifra correcta en la pantalla del TPV, accediendo el cliente y facilitándole seguidamente su tarjeta de crédito para proceder al pago.

En ese instante y, aprovechando en algunas ocasiones el estado de embriaguez del cliente, una bailarina le distraía interponiéndose entre él y la camarera, permitiendo a ésta última a modificar la cantidad, añadiendo en la mayoría de las ocasiones un cero a la cifra sin que aquel se percatara.

La bailarina seguía distrayéndole en el momento de introducir la clave en el datafono, por lo que de esta manera se pagaba sin el consentimiento de la víctima de la estafa diez veces más por los servicios contratados. Además, la copia del abono se la quedaba presuntamente el establecimiento para evitar que el perjudicado se percatara de lo que había finalmente pagado.

En otras ocasiones, las cantidades cobradas ni siquiera obedecían a una petición de los clientes, sino que eran cobradas de forma aleatoria por las camareras. Comenzaban siendo bajas para ir subiendo exponencialmente hasta finalmente adaptarse al crédito de la tarjeta de la víctima.

Con esta manera de proceder, la organización presuntamente logró estafar en apenas ocho meses más de 53.000 euros a clientes y de

momento son 20 las denuncias formuladas, aunque no se descartan más afectados.

ORGANIZACIÓN

La organización estaba compuesta por varios estratos relacionados de forma jerárquica, donde cada integrante contaba con una función. En la cúspide de la pirámide se encontraban los propietarios del negocio que se encuentran presumiblemente en Polonia. Ellos son los que controlaban toda la actividad del negocio a través de las cámaras de vídeo vigilancia del establecimiento y recogían todos los pagos realizados con los datafonos en una cuenta bancaria polaca.

En un escalón inferior estaba el socio en España. Esta persona figuraba como administrador único, apoderado, encargado y responsable del establecimiento. Se encargaba presuntamente de formar a las chicas impartiéndoles claras directrices de cómo debían proceder con los clientes. En la parte más baja de la pirámide se encontraban las empleadas que trabajaban directamente en el local.

Con todo lo anterior, los agentes establecieron un operativo en septiembre que concluyó con la detención de tres empleadas del local, todas ellas de nacionalidad polaca de 22, 23 y 27 años.

Así, el día 21 de noviembre, los investigadores de la Brigada de Policía Judicial de Benidorm procedieron a la inspección del local junto con agentes de la Unidad de Seguridad privada de la Comisaría Provincial de Alicante y de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional, donde intervinieron 3.300 euros en efectivo y 90 libras esterlinas. En dicha inspección detuvieron al encargado y responsable del establecimiento, polaco de 34 años.

Los cuatro detenidos fueron acusados de cometer presuntamente un delito de estafa continuada mediante uso fraudulento de tarjeta y pertenencia a organización criminal, quedando pendientes de localizar a otras nueve personas, que presumiblemente se encuentran en su país, entre los que destacan los presuntos cabecillas de la organización.

Con estas detenciones llevadas a cabo por agentes de la Brigada de Policía Judicial de la Comisaría de la Policía Nacional de Benidorm, se han esclarecido hasta el momento 20 delitos de estafa.

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