'No mires a otro lado': el testigo
Imagen tomada de uno de los vídeos, el que representa la perspectiva del testigo, de la nueva campaña contra la violencia de género del Ministerio del Interior. Ministerio de Interior

La campaña contra la violencia machista lanzada por el ministerio de Interior, acompañada con el lema 'No mires para otro lado', trata de concienciar a los cuidadanos sobre lo que puede significar presenciar una escena de maltrato desde diferentes ópticas: la del testigo; la de un joven, y la de una víctima.

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, se ha puesto las gafas de realidad virtual para situarse como testigo varias situaciones de maltrato. "Ha sido duro y difícil vivirlo, pero hay que mostrar la realidad; las palabras no son suficientes para entender la importancia de este desafío", relató. A su vez, recordó que que 44 mujeres y cuatro menores han sido asesinados este año.

Desde la óptica de la víctima

Una pareja está en un restaurante. Solo habla el marido: "Todo lo haces mal; cada cosa que te digo, la cagas. No aprendes, te lo he dicho millones de veces; la cruz que me ha caído, me tiene que tocar a mi la tía más tonta del mundo. No vales para nada. Me largo y ahora vas y llamas a tu madre y te pones a llorar y entonces me vas a ver enfadado, pero de verdad".

En la piel de un joven

Dos jóvenes han quedado en un parque. El chico le interroga porque ha llegado tarde: "Dame el móvil, que me lo des —y le agarra con violencia del brazo—". Ella se queja y le dice que le está haciendo daño, pero el joven continúa: "Has cambiado la clave, con quién te wasapeas, dime la clave", forcejean y este le dice: "La próxima vez que cambies la clave te jodo el móvil, no me cabrees porque te enteras", lo tira al suelo. Un joven sentado en un banco reacciona y la guardia civil se lleva al agresor.

Testigo en un vecindario

En el patio de una casa se ve a dos vecinos discutiendo, el marido abofetea a la mujer y le da puñetazos: "Estoy harto de verte la cara, no me calmo ( le da varios tortazos y puñetazos) ven aquí, deja de llorar". La vecina que lo presencia llama a la Policía y detienen al agresor.

Un llamamiento a la sociedad

Acabar con el maltrato "está en manos de las instituciones, pero también de toda la sociedad que debe afrontar el maltrato machista y no mirar para otro lado", ha dicho Grande-Marlaska.

"Ha sido impactante comprobar la entidad del problema que nos involucra a todos y no cabe para la sociedad ni omisiones, ni olvidos" de una realidad que "a veces no nos gusta y tendemos a desviar la mirada", ha asegurado el ministro.