Eva Cosculluela, Vicepresidenta Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros
Eva Cosculluela, vicepresidenta de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros en una visita a la redacción de 20minutos. JORGE PARÍS

Este viernes 16 de noviembre las librerías se convierten en escenarios de fiesta hasta las 22.00 horas. El Día de las Librerías se presenta este año con una programación que pasa, en primer lugar, por abrir las puertas a la reivindicación de un negocio que se siente vivo y con un largo futuro. 

"Más vida en cada historia" es precisamente el lema con el que la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros con el apoyo del Ministerio de Cultura y Deporte ha impulsado la convocatoria, que augura cumplir ese y otros objetivos como el homenaje a quienes hacen posible esa viveza tras un mostrador o entre estanterías: los libreros y las libreras son protagonistas en esta octava edición del evento, que pone su foco, en cualquier caso, en el público.

Para conocer más detalles del sector, en 20 minutos hemos hablado con Eva Cosculluela, vicepresidenta de CEGAL y dueña, junto a su pareja, de la librería 'Los portadores de sueños' de Zaragoza.

El objetivo del Día de las Librerías es reivindicar la figura del librero y la librera, algo que le toca muy de cerca porque además de una de las organizadora tiene su propia librería. ¿Cómo definiría su labor y por qué es tan importante esta figura?
Creo que es una labor muy importante porque ahora mismo se están publicando muchísimos libros en España concretamente, hablo de 80.000 títulos nuevos cada año. Sin la figura de alguien que conozca esos libros, los elija, los seleccione y los ponga en las librerías a disposición de todo el mundo sería muy complicado. No sabríamos qué se está publicando, ni quienes son las autoras o autores y por tanto no sabríamos elegir próxima lectura... Nos hace falta alguien que tenga criterio y conocimiento del oficio, que conozca muy bien lo que se está haciendo y que entre todo eso sea capaz de seleccionar los mejores libros que crea para sus clientes.

Además, otra idea de cara al evento es ampliar el concepto de librería, haciéndola entender como un espacio de acercamiento. ¿Cómo se consigue esto en el día a día? 
Claro. Las librerías no dejamos de ser un comercio tradicional, pero no podemos conformarnos con ser sitios donde simplemente se venden cosas como si fuéramos cualquier otro negocio. Este oficio tiene la peculiaridad de que hay que ser conocedores de quien nos visita, de nuestros clientes, y de intuir qué necesitan en cada momento, cual es la lectura que pueden disfrutar... Cada uno tenemos nuestros momentos en los que nos apetece leer más unas cosas que otras o nuestros estilos favoritos. 

Y para ello las librerías han de ser espacios muy vivos y muy implicados con la vida cultural de las ciudades y de los barrios. Tenemos que ser dinamizadores, estar permanentemente organizando cosas que tengan que ver con los libros y con el resto de las artes, porque no nos conformamos solamente con la literatura, y acercarlo a la ciudadanía porque al final creo que esa es una de nuestras misiones principales: poner en contacto libros, autores y disciplinas con el señor o la señora que pasan por la calle.

Me habla de ciudades y de barrios, ¿pero qué ocurre con las zonas rurales lejos de las grandes urbes?
Ahí la labor de las librerías es todavía más importante, porque al final en una ciudad no dejas de tener mucha oferta cultural de todo tipo, pero en las zonas rurales es más complicado. Son necesarios todos los esfuerzos que se hagan para llevar actividades culturales a las personas que viven en pueblos y núcleos rurales y para hacer que esos lugares se sientan vivos y la gente no tenga que marcharse fuera a disfrutar de lo que podemos disfrutar culturalmente en las ciudades. Creo que hay que apoyar este objetivo a través sobre todo de políticas públicas, en definitiva con la implicación de estas administraciones, pero no solo con subvenciones sino también con programas que organicen desde los mismos pero en colaboración siempre con las librerías. 

Al final las administraciones son señores que están en despachos, a veces cercanos pero otras muy alejados de la vida. Los libreros somos los que estamos ahí a pie de mostrador y somos quienes conocemos de verdad lo que está pasando y lo que quiere y necesita la gente que pasa por una ibrería. Así que para este asunto necesitamos unirnos Administración y Gremio para ser capaces de poner en marcha programaciones de calidad que dinamicen ciudades, barrios, pueblos y núcleos rurales. 

Y en ese sentido, el evento se desarrollará a nivel nacional. En CEGAL coordináis 1.600 repartidas por todo el país, ¿habrá diferencias en las actividades que presente cada una de ellas? ¿Varían los intereses de los lectores y las lectoras en función del territorio?
Totalmente. El Día de las librerías es una actividad muy bonita porque cada librero organiza en su librería una actividad diferente, algunas coincidirán porque claro, somos muchas, pero la opción es que cada uno elabore una programación para su lirería pensando sobre todo en la idea de celebración. Lo que queremos es que la gente venga a celebrar con nosotros nuestro oficio, que las librerías y los libreros seguimos estando ahí.  

Al final en cada sitio la programación estará adecuada a lo que la gente nos pida. Habrá presentaciones, actividades para niños y mayores, actividades que se prolongarán durante el día entero y otras como actos pequeñitos. Lo importante es que en cada librería pensemos qué podemos hacer para que a la gente le apetezca venir a celebrar, eso forma parte de la dinamización de la que hablaba.

Centrándonos en las librerías, los datos señalan que hoy las grandes cadenas son los principales canales de venta. Desde CEGAL ofrecéis apoyo a las pequeñas y medianas librerías. ¿Hay alguna forma de sostenerlas frente a estos datos?
Ya... Tenemo un problema muy grande y es que somos un sector muy atomizado: somos muchas, muy diversas y repartidas por todo el territorio. Claro, está la librería grande que tiene muchos puntos de ventas pero también está la librería-kiosko que además de libros vende el pan en un pueblo pequeño. Desde CEGAL nuestra obligación es dar asistencia a esas librerías por delante incluso de las demás porque son las que más apoyo necesitan. Pero su impulso también es una labor que tienen que hacer los propios gremios locales con sus administraciones públicas. Desde la CEGAL se pueden poner en marcha marcos de acuerdos pero luego los gremios, muy activos por cierto en España, son lo que deben ejecutar eso también en colaboración con nuestra plataforma.

Otro dato curioso es que el perfil que más lee, mujeres, sigue prefiriendo el papel. ¿Cree que seguirá siendo así o internet se impondrá? ¿Cómo defender el espacio en físico frente al virtual, por ejemplo en el caso de los clubs de lectura?
Creo que seguiremos así mucho tiempo, de hecho las cifras nos avalan. Desde que salió el libro electrónico se preveía un crecimiento brutal y oímos que el papel se acababa. Sin embargo, de pronto vemos que este se ha estancado en torno al 5%, una cifra que es casi testimonial. Así que creo que el papel y el digital van a convivir durante mucho tiempo. Es verdad que las nuevas generaciones son nativas digitales y lo utilizarán mucho la pantalla, pero al final estamos todo el día pegados a las pantallas, y sufrimos con la vista la luz artificial. Cuando llegamos a casa y queremos leer un libro preferimos tener en la mano el objeto en papel. De hecho los neurólogos afirman que las reacciones cerebrales que se desencadenan leyendo en papel y en digital son muy diferentes, cuando leemos en papel se producen reacciones relacionadas con el disfrute, aquí tenemos una pista de lo que seguirá pasando.

Ha mencionado a las nuevas generaciones, ¿hay un público joven habitual en las librerías? ¿Cómo animarles a adentrarse en ellas ante tantas pantallas? 
No (ríe). Los jóvenes son un reto que tenemos, porque es verdad que hablamos de una época de la vida complicada, con muchas actividades, estudios... Te revolucionas y la lectura decae, aunque las personas jóvenes que leen son realmente lectoras y lectores voraces. Además, ahora mismo hay cierta esperanza porque se están recuperando géneros como la poesía que se está acercando a las gente joven apoyándose también en canales tecnológicos, lo que consigue que muchos compren y vengan a las librerías e incluso se acaben quedando. Una vez que entran, porque quizás han visto un título por las redes, es muy importante la labor del librero, que sea capaz de guiarle para que no se pierda y continue leyendo poniéndole delante más títulos. No podemos dejarles escapar.

¿Habrá entonces propuestas para jóvenes, niñas y niños el próximo viernes? 
Por supuesto, habrá actividades para todos los públicos, que tienen que ver con ilustración, con exposiciones, con liretatura más seria y menos seria. A partir de mañana podrá consultarse en la web (diadelaslibrerias.es) todas las propuestas. Por ejemplo, yo en la librería lo que quiero es que la gente venga todo el día y para eso propongo unas recomendaciones encadenadas, es decir, a cada cliente que nos visite le pediremos una recomendación de un libro que le haya encantado para dársela al siguiente cliente. También entregaremos nuestro Nobel de Literatura con los votos de nuestros clientes, y haremos un sorteo entre todos los que participen. La idea es inventar, no conformarse con lo que se hace siempre porque al final es muy fácil entrar en la rutina. Queremos demostrar que los libreros y las libreras somos gente muy creativa que seguimos queriendo innovar y hacer cosas nuevas, porque uno de los lastres que tenemos encima es que siempre se dice que somos negocios románticos y anclados en lo tradicional, y sin embargo es todo lo contrario: modernos, activos y puestos en las nuevas tecnologías.

¿Cómo esperáis en el gremio los resultados tras El día de las librerías?
Pues esperamos que sea un buen día de ventas, haremos un descuento del 5%, el máximo permitido por la ley, con lo cual esperamos que mucha gente que tenga libros pendientes aprovechen para venir a comprar. Pero sobre todo esperamos que venga mucha gente a celebrar con nosotros. El día se plantea como una fiesta por las librerías, porque al final se pueden comprar libros en muchos establecimientos, pero los libreros y las libreras leemos por pasión, conocemos lo que tenemos y eso se transmite. Si al final el día acaba siendo una fiesta para nosotros será el mejor resultado.