PP rechaza los semáforos en la A-5
Miembros del PP, en el acto en rechazo de los semáforos en la A-5. PP MADRID

Por si el Ayuntamiento de Madrid no tuviera poco con sacar adelante Madrid Central, otro frente amenaza al Consistorio de Manuela Carmena, aunque esta vez por el suroeste. Los semáforos que el Gobierno municipal pretende implantar en el acceso a la capital por al A-5 (la autovía de Extremadura) han desatado en las últimas horas las críticas de los alcaldes de las localidades afectadas (Alcorcón, Móstoles, Arroyomolinos y Navalcarnero), que defienden el derecho de sus vecinos a entrar en la capital y critican el proyecto por su intento de crear "fronteras" entre los vecinos de la región provocando más atascos.

Y es que el Ayuntamiento de Madrid pretende integrar un tramo de la A-5 (del kilómetro 3 al 8) en el trazado urbano para satisfacer las reivindicaciones vecinales, que llevan años quejándose de las molestias que ocasionan el continuo trasiego de coches frente a sus viviendas. Por allí circulan unos 125.000 vehículos al día.
La medida, aunque será ejecutada por Ahora Madrid, es una propuesta del PSOE y contempla reducir la velocidad de 70 kilómetros por hora a 50 y la instalación de un radar de tramo, el segundo que tendría la capital después de que existe en la Avenida de Córdoba (Usera). Aunque los semáforos ya está instalados, aún no están en funcionamiento. Su puesta en marcha se hará entre diciembre y enero.

El partido más beligerante con la iniciativa ha sido el Partido Popular. Este jueves, la formación aseguró que estudiará elevar a los tribunales la instalación de los semáforos en la A-5, dirección Madrid, por suponer una "frontera" para el millón de ciudadanos que se verán afectados por esta medida. El anuncio lo hizo en una concentración que llevaron a cabo en una de las pasarelas que atraviesan la A-5 donde han sujetado un cartel con el lema 'Un millón de vecinos del sur bloqueados no a los semáforos de la A-5'. El alcalde de Alcorcón, David Pérez, no dudó en criticar la medida del Ayuntamiento "puesto que esta medida va a aumentar el tráfico". Pérez vaticinó además un colapso en la entrada a Madrid, accidentes y más contaminación.

Otros alcaldes de diferentes signos políticos se han mostrado también en contra de la iniciativa, aunque con un tono más suave. Es el caso del alcalde de Arroyomolinos, Andrés Martínez, de Ciudadanos, quien reiteró esta semana en la Cadena Ser la importancia del consenso a la hora de adoptar estas decisiones, criticando así que Carmena no haya contado con su Ayuntamiento.

En la misma emisora explicaron sus posturas la alcaldesa de Móstoles, Noelia Posse, y el alcalde de Navalcarnero, José Luis Adell, ambos del PSOE, formación impulsora de la medida. "Se deben tomar decisiones conjuntas entre los ayuntamientos afectados, Comunidad y Consorcio de Transportes, sin imponer. Hay que intentar llegar a un acuerdo para que nadie se sienta perjudicado", afirmó Posse. Por otra parte, Adell criticó "la fuerza del Ayuntamiento de Madrid con este proyecto, en lugar de apostar por la concordia entre vecinos". Por su parte, el Ayuntamiento de Madrid siempre defendió que la medida se hará efectiva para proteger la salud de los vecinos y que la A-5 es una "anormalidad" porque se entra en Madrid por la A-1, A-2, A-3 y A-6 como vía urbana.

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