El viernes 5 de octubre Pau Donés se subirá a escena en Alicante con Jarabe de Palo para abrir su gira de conciertos de despedida que acabará en diciembre. Ese mismo día saldrá a la venta el disco Jarabe Filarmónico y el libro 100 letras.

Mucho más recuperado que la última vez que lo entrevistamos, nos recibe el artista en el mismo hotel céntrico y poco conocido que en la anterior ocasión. Con ganas de descansar y disfrutar de su hija fuera del ruido, habla sin nostalgia y a cambio mucha energía de su adiós a los escenarios.

¿Hasta aquí ha llegado?
Bueno, más que decir adiós, porque es imposible que yo deje de hacer música, sería como dejar de hacer el amor, es un parar. Llevo ya mucho tiempo queriendo parar, y me conviene además, no por una cuesitón de salud, porque estoy bien, es por salud mental en todo caso y por ganas de hacer otras cosas.  Este año ya teníamos que haber parado, y vamos a hacer 90 bolos el que viene...

Para querer parar desde hace tiempo: disco, libro y gira...
Era un poco la idea: ya que vamos a parar, vamos a hacerlo bien. Este disco, Jarabe Filarmónico, con la Filarmónica de Costa Rica salió de forma azarosa. Pero la gira no fue azarosa es un: "vamos a despedirnos bien".

¿Algo que no suene a despedida triste?  
Sí, algo que no sea como el año pasado, que era más emotiva e intimista. Este año quería que no tuviera nada que ver, hacer algo que celebrara nuestro 20 cumpleaños y que fuera eléctrico, cañero y poderoso.

Da miedo, aunque haya ganas...
Sí, claro, entra un poco de pánico, en el sentido de: ¿cómo lo harás? Porque a mí me encanta el escenario aunque ahora esté quemado. 

¿Y el libro con las letras de las canciones: capricho o reivindicaciñon de la palabra?
Es que nos vamos y queremos dejar algo más en este veinte cumpleaños. La letra es el patito feo de las canciones, no la recordamos. Y siendo lo que más fideliza a la gente, la letra, es luego lo que menos se recuerda. Así que aquí está lo que hemos escrito durante 20 años. 

¿Nostalgia al recopilar en este libro las letras y los manuscritos?
No miro al pasado. No me produce nostalgia. 

¿Qué va a hacer después?
Me voy a pirar, porque si no, volveré a liarme. Me voy con mi hija al extranjero, pero antes estaré por aquí yendo a por el pan, preparando la comida para mis amigos los sábados, yendo a ver a mi familia, haciendo surf...

¿Todo lo que no ha hecho?
Sí, todo lo que al final llevo 20 años sin hacer. 

El precio es alto...
Bueno, pero si me pongo a pensar... El precio más alto que he pagado por mi carrera es la infancia de mi hija, que me la he perdido. Y no me quiero perder su adolescencia. 

A veces uno se da a cuento a tiempo...
Me dice mi hija: "papi, es que no hemos tenido una relación de padre e hija". Yo le digo: "hija, eso ya pasó".

¿Es ella lo que realmente más ha pesado en su decisión de parar?
No, porque ya lo estoy haciendo. Ya me cambió el chip hace tiempo, y soy consciente de que me he perdido mucho. Pasamos ya mucho tiempo juntos. Sí ha pesado mucho, pero no ha sido todo por eso. Es más un: "qué aventura, los dos por ahí, en el extranjero, acompañarla al cole, irme a hacer surf, recogerla, irnos a comer y vivir como una persona normal y corriente".

Bueno, un poco mejor que una persona normal y corriente, ¿no le parece?
Sí, bueno, pero también me lo he ganado, ¿eh? Que llevo veinte años currándomelo, me lo merezco, ¿no?

Y música puede hacer siempre, esto no es un adiós a la esencia...
Exacto, y de hecho me llevo mis cacharritos, que es una cosa que tengo abandonada hace mucho: la composición. Y tengo ganas e ideas. Pero lo que me interesa de momento es el fuera de la música.

¿Y no es ese fuera de la música el que al final acaba llevándolo dentro de la música?
Sí, pero espero que eso llegue tarde. Y no volver en dos años. Haré música en mi casa, fuera de la ola. Llevo 20 años dentro, encima o revolcándome en la ola, y ahora quiero ver las cosas desde la orilla.

¿Cuánto le ha cambiado el cáncer?
Eso reafirma ideas. El depende que lo escribí en el 98, ya explicaba que depende de cómo se mire todo depende. O sea que estamos de prestado. Ahí ya explico lo que pienso de la vida y la muerte. Para mí siempre ha sido muy importante el presente pero ahora más, es que ahora el futuro me la suda, la vida es hoy, ahora, este moemnto. Ya veremos qué pasará. Y tampoco importa demasiado lo que pasó. Yo soy un enfermo crónico, tengo cáncer, que es para siempre y convivo con esa enfermedad. Hay que tener cuidado y me cuido. Ahora estoy con una infusión, antes estaría con una cerveza y un bocata. Es una enfermedad crónica con la que te acostumbras a vivir, como une cojera o una ceguera...

Si Borges pudo escribir tras quedarse ciego...
Estaría más preocupado si tuviera una enfermedad mental crónica, como era el caso de mi madre, que era deoresiva crónica y no quería vivir. Vivir sin ganas de vivir es una putada, vivir con ganas aunque tengas un cáncer no lo es. 

Y que además tengan que sufrir juicios constantes...
Las enfermedades mentales nos convieerte en raros y extraños. Aunque la verdad es que el cáncer también provoca un rechazo, porque da miedo y el miedo produce rechazo. Cuando se habla de cáncer es como si se habla de lepra. Y amigos míos muchas veces no me preguntaban por el miedo a que les dijera: tío, me voy a morir. 

¿Llegó a decirlo?
Lo llegué a pensar. Incluso ahora hay días que piensas: que de esta me muero. Tenemos derecho, ¿vale? Igual que lo tengo a estar triste o no ser simpático. Tengo derecho a estar enfermo igual que a estar triste. Mi vida quiero que sea no plan. Y apuntarme a funky, que es mi asignatura pendiente.