Víctor Manuel
El cantante Víctor Manuel en una imagen promocional. SONY-BMG
Le ha cantado a casi todo. Víctor Manuel, asturiano de pro, no ha perdido la sobriedad ni el sentimiento. Ahora, tras publicar Vivir para cantarlo, un cancionero con toda su obra, se atreve con un disco en el que reflexiona, con títulos muy largos, sobre temas
de actualidad: la memoria histórica, el maltrato y hasta el amor homosexual. Pronto le veremos de gira con No hay nada mejor que que escribir una canción acompañado de su inseparable Ana Belén.

Entonces, uno no se cansa de escribir canciones.

No, y además me ha entrado una especie de euforia y me apetecía contarlo. Crear algo de donde no hay nada, ponerte con un papel y un lápiz y escribir una canción, es lo máximo. Independientemente de que la canción sea buen o mala.

¿Y tampoco de estar comprometido política y socialmente, a pesar de las cosas no vayan a mejor?

Lo que sigue sin estar presentable es el reparto de la riqueza en el mundo

Yo creo que las cosas sí van a mejor. El mundo es mucho mejor ahora que el que teníamos hace 30 años, aunque no es más justo. Pero es verdad que esto cuesta trasladarlo a otros continentes. Sin embargo, Latinoamérica, por ejemplo, es mejor ahora que hace 25 años, hay más justicia. Lo que sigue sin estar minimamente presentable es el reparto de la riqueza en el mundo.

Dice que nadie escribe cartas. ¿Es ahora todo más impersonal?

Ahora el acceso a todo, a la información, a los amigos, es muy inmediato. Eso es lo bueno. Pero se ha perdido ese contacto humano, más cercano, el contacto que te da un boli sobre un papel. Despierta mucho más interés una carta que llega escrita a mano que 54 correos electrónicos, de los que 40 son basura, y que ni siquiera miras...

"No he vivido para otra cosa que no sea cantar". ¿Y dónde quedaron el fútbol y el cine?

Me hubiese gustado ser un futbolista excepcional, pero no lo habría sido nunca, con toda seguridad. Pero una de las cosas con las que más he disfrutado es con el fútbol. Cuando juego tengo la sensación de volver a ser niño otra vez. Y el cine... No es que lo dejase, es que él me dejó a mí. Cuando perdí suficiente dinero lo dejé. El cine es ruinoso, en el 95 por ciento de los casos, y yo no he sido una excepción.

Por eso va tan mal en España...

Ya no se trata de la calidad de las películas, porque ha habido cuatro o cinco estrenos este año excepcionales y que no ha visto nadie. Hay un problema de promoción y de desinterés por parte de la gente, que es muy injusta. Hace con el cine español lo que no hace con el norteamericano, que es ir a verlo para decir a la salida que es una mierda.

¿Le pone el directo?

Cantar en directo es casi como escribir una canción

Cantar en directo es fantástico. Y te da contactar cada día con miles de personas y que se produzcan situaciones mágicas. Es casi como escribir una canción (risas).

¿Habrá gira del disco?

Sí, voy a hacer gira con Ana a partir del mes de junio. Y cantaremos canciones de su último disco y del mío también.

Miguel Ríos siempre dice que usted es como de su familia...

Son muchos años de amistad, de ver crecer a los hijos, de verles juntarse. Es de esas personas a las que puedes llamar a cualquier hora.

Su hija Lúa le ha ayudado con los coros en No hay nada mejor que escribir una canción, aunque no es la primera vez.

Si, ya estuvo en una producción que yo hice llamada Entre todas las mujeres. Es una cantante extraordinaria, muy buena. Lo que pasa es que le ha dado por cantar en inglés, y yo siempre le tomo el pelo y le suelo decir: ¡qué desperdicio!.

Acaba de publicar un cancionero, Vivir para cantarlo, ¿recuerda todas sus canciones?

Tengo controlado el 90 por ciento de lo que he escrito

Si, casi todas. Aunque a la hora de armar el libro he tenido que pedir algunas porque yo no las tenía. Sobre todo del primer período, que abarca del 62 al 67; de ahí no controlaba prácticamente nada y he tenido que acudir al archivo de la Sociedad General de Autores. Pero tengo controlado el 90 por ciento de lo que he escrito.

Sus temas tienen siempre algo de actualidad: el maltrato, la memoria histórica, etc.

A mí me gusta mucho que la vida entre en las canciones, no concibo las cosas de otra manera, aunque acierte más o menos a reflejar lo que pasa a mi alrededor. Quiero que en las canciones estén los cabreos, las emociones, todo eso para mí tiene que estar ahí.

¿Sigue las elecciones en EE.UU.?

Si, las sigo, pero ya estoy harto. Y eso que nos quedan un montón de meses... Es que me parece una pasada que se sigan hasta los caucus de Virginia, que a mí me tocan los huevos (sic). Están pesadísimos.

¿Qué le parecería una victoria de Obama o de Hillary?

Que ganase Obama supondría un cambio grande, y que lo hiciera Hillary también.

¿Volvería a aquellos tiempos de Ana y Víctor en vivo?


El año 83 lo siento todavía relativamente cercano

Era el año 83, y lo siento relativamente cercano. En aquel concierto de Madrid cantamos canciones que no habían sido grabadas, como Solo de pido a Dios y otras como España camisa blanca. Recuerdo sobre todo al Profesor Tierno (Galván), yendo por detrás de escenario durante Esto no es una canción: "Cuando me hablen de la patria no me hablan del honor..." (recita). Y a la hora de hacer los bises venía y me decía: "Canta otra vez esa, ¡dales caña!".

Pero sí le gustaría volver a tener veinte años.

Los veinte son inexperiencia a tope, tienes todas las puertas abiertas y las antenas puestas. Es una edad muy atractiva, para pegarse hostias todo el tiempo, para equivocarse como es debido, para meterte en todos lo charcos. En el 67 tenía yo 20 años y estaba entrando en el servicio militar, de infausta memoria. Me acuerdo de estar en una garita haciendo guardia y escuchando mis primeras canciones que sonaban en la radio, que eran El Cobarde y El tren de madera. Paradojicamente, con El Cobarde había sido acusado de ser antimilitarista...

Usted dice que las mujeres le han sorbido el seso.


Bueno, vivo con la misma hace muchos años, como sabes. Pero sí, la mujer tiene un poder tremendo. A mi mujer y a mi hija, lo que quieran. Vivo entregado totalmente.

Porque Ana sin Víctor y Víctor sin Ana no son concebibles. Para bien o para mal...

Parece complicado de explicar, si. Se produce tal simbiosis que cuando va uno solo a un sitio, la gente cree que hemos ido los dos. Una vez me pasó una cosa extrema. Iba yo por el parque de Berlín, en Madrid, y de frente venían unas crías con su carpetita del colegio y, de repente, una levanta la cabeza y dice cuando me ve: ¡Anda, Ana Belén!.

¿Qué le parece ser responsable del himno extraoficial de su tierra (Asturias)?

La canción 'Asturias' es para  los asturianos, y para toda la vida

(Risas). La ponen al final de las romerías, en los bares. Es muy curioso, porque yo no tenía esa intención. Me parece una letra bellísima y seguramente acerté con la música que necesitaba. Es un canción de derrota escrita en el año 1937, cuando entraron en Asturias las tropas de Franco. Desde Madrid, Pedro Garfias escribió esa canción dedicada a Asturias, como un sentimiento de impotencia. La canción es de ellos y para ellos. Y para toda la vida.

¿Qué es Asturias para usted?

Todos somos de un pueblo. Las experiencias que yo he vivido de pequeño, el entorno natural, la posibilidad de asociar la naturaleza con los juegos, me han marcado. Estás toda vida añorando un prado verde, el agua que fluye...

Pero usted no tiene el típico carácter asturiano.

Hay dos tipos. El grandón, que es el va sobrado, y el gran silencioso, como Fernando Alonso, que es muy serio y tímido, más de escuchar que de hablar. Yo soy de los silenciosos.

Usted sonó en el 70 para ir Eurovisión. ¿Qué le parece que ahora vaya a elegirse a través de MySpace?

Será una cagada, como siempre. Eurovisión no tiene arreglo, porque en la misma fórmula está la perdición. Yo entiendo que las televisiones ´oficiales´ se sienten obligadas a retransmitirlo. Pero siempre ha sido atroz y nada representativo de la música que se está haciendo en el país. A mí me lo ofrecieron, y después se lo ofrecieron a Ana en el 82-83, cuando ganó el PSOE las primeras elecciones. Y siempre están con eso de que se va a renovar...

Su disco es muy personal. En los coros han participado su mujer, su hija, etc

Somos como la familia Trapp

Y David (su hijo) es el productor. Resulta muy cómodo descolgar el teléfono y decir: "Necesito que vengáis a cantarme". Somos como la familia Trapp.

¿Canta en casa?

No mucho. Sólo Ana y David. Él toca el piano o la guitarra y ella canta. A Ana le gusta mucho cantar, en cualquier sitio.

¿Qué música suele escuchar?

De todo. Me bajo mucha música de Internet, a través de iTunes, pagándola. Y me pongo muy al día. Escucho desde cosas muy antiguas, que tenía en vinilo, y quiero tener de nuevo, como canciones de Steve Wonder o Al Green. Y más modernas, como Amy Winehouse, Rufus Wainwright o David Grey.

¿Cuál es su canción favorita del disco?

Hay una que compuse llorando todo el tiempo, que es Deja que te cuide mariposa mía. Pero me emocionan mucho también Cómo voy a olvidarme, Qué me importa la luna, Ella sólo supo dejarse querer... ¿Has visto qué títulos tan largos?


BIO. Nació en Mieres en 1947, y pasea su orgullo de ser asturiano por donde quiera que va. Su mujer es la cantante Ana Belén. Ambos formaron una de las parejas musicales más notorias durante la Transición. Aunque llegó a cantar una canción dedicada a Franco en su juventud, pronto sus tendencias de izquierdas salieron a la luz, lo que le costó el exilio y la censura. No le gusta salir ni con dinero ni con reloj al escenario, cree que le da mala suerte.