Las autoridades de Filipinas han elevado este miércoles a 81 los muertos y 70 los desaparecidos por el paso del tifón Mangkhut por el norte del país, donde los equipos de rescate siguen la búsqueda de decenas de personas atrapadas en una mina sepultada por un deslizamiento de tierra.

Según los últimos datos de la Policía Nacional, hay además 71 heridos a causa del mayor tifón de la temporada que arrasó el sábado el norte de la isla de Luzón, en el extremo septentrional.

Del total de desaparecidos, 66 se han registrado en la región de Cordillera, a la que pertenece el poblado minero de Itogon, donde ya se ha confirmado la muerte de al menos 39 personas en el yacimiento sepultado mientras se trabaja para encontrar con vida a los desaparecidos.

En Itogon, provincia de Benguet, las inundaciones y deslices de tierra causados por Mangkhut enterraron en lodo un área con yacimientos mineros de oro y varios barracones donde vivían de manera ilegal algunos mineros y sus familias.

Unas 200 personas, entre especialistas y voluntarios, trabajan desde el domingo en el rescate de los atrapados y hasta este martes por la noche se habían recuperado 19 cuerpos cavando con pico y pala entre el barro. La maquinaria pesada no ha podido llegar a la zona por las dificultades de acceso.

El alcalde de Itogon, Vitorio Palangdan, agregó a medios locales que las autoridades intentaron evacuar a esas familias antes de la llegada del tifón, pero ellos se negaron porque pensaban que allí estaban seguros.

Esa mina de oro estaba cerrada desde 2009 tras un accidente, aunque mineros que se quedaron sin trabajo la explotaban a pequeña escala de forma irregular.

Como consecuencia del fatal suceso, el Departamento de Medio Ambiente anunció este lunes la prohibición de las actividades mineras ilegales a pequeña escala en toda la región administrativa de Cordillera, donde se ubica Itogon.

En la ciudad de Baguio, una familia de seis miembros murió cuando su casa quedó enterrada por un desprendimiento de tierra; y en Nueva Vizcaya un hombre de 36 años y tres de sus hijos —uno de dos años y otro de ocho meses— fallecieron en las mismas circunstancias mientras el resto de su familia estaba en un centro de evacuación.

Visita presidencial

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, visitó este domingo la provincia de Cagayan, donde realizó una "inspección aérea" para evaluar los daños, y se reunió en su capital, Tuguegarao, con su gabinete para discutir las labores de respuesta inmediata y de rehabilitación.

"Comparto mis condolencias con quienes han perdido a sus seres queridos", señaló el mandatario en una comparecencia televisada en directo en la que aseguró que el Gobierno está haciendo todo lo que tiene el sus manos para "volver a la normalidad lo antes posible".

El lunes, Duterte estuvo con las familias de las víctimas de Itogon y les entregó a cada una un cheque de 45.000 pesos (710 euros), artículos de primera necesidad y ayuda para enterrar a sus seres queridos por valor de 25.000 pesos (400 euros).

Casi 150.000 evacuados

Los damnificados por el tifón ya superan el millón y unas 148.400 personas todavía están evacuadas de sus hogares, más de 60.000 en centros de evacuación, según el último recuento publicado por el Centro Nacional de Reducción de Desastres.

Las autoridades estiman que la mayoría de esas personas todavía tendrán que permanecer al menos tres semanas más en centros de evacuación, donde las condiciones de higiene, saneamiento y agua potable son cada vez más precarias, según fuentes de la Cruz Roja.

"En esta primera intervención, nuestra prioridad es garantizar agua y saneamiento a la población afectada, y más adelante nos centraremos en la seguridad económica de las familias", explicó el jefe de la delegación de Cruz Roja España en Filipinas, Luis Carrasco.

Los equipos de Cruz Roja tienen previsto desplegar plantas potabilizadoras en la provincia de Benguet, al sur de la región de Cordillera, porque de momento no han logrado acceder más hacia el norte. "A medida que vayamos entrando hacia el norte y encontremos puntos de agua, instalaremos más plantas potabilizadoras", indicó Carrasco.

A pesar de las dificultades de acceso, la ayuda internacional ya ha comenzado a fluir y antes del paso del tifón, el Gobierno filipino designó más de 30 millones de dólares (unos 27 millones de euros) para la respuesta de emergencia.

Tras tocar tierra en la localidad de Baggao, en la costa nororiental del país, este sábado a la 1.40 hora local (19.40 h del viernes, hora peninsular española), Mangkhut arrastraba vientos de hasta 305 kilómetros por hora, lluvias torrenciales y provocó olas de hasta seis metros.

En su trayectoria hacia el oeste, el tifón se fue debilitando ligeramente y abandonó el área de responsabilidad de Filipinas este sábado en torno a las 21.00 hora local (15.00 hora peninsular española) con rumbo a Hong Kong (China) con vientos de entre 120 y 170 kilómetros por hora.

Este temporal es el peor que golpea Filipinas desde el supertifón Haiyan en 2013.