El doctor Joaquim Bosch, oncólogo en el Hospital Universitario Doctor Josep Trueta de Girona ha denunciado, precisamente el día que se denuncia el uso de las terabias alternativas, la muerte de una paciente que acudió a Urgencias con fiebre muy alta y el pecho "totalmente putrefacto" después de tratar el cáncer  de mama que padecía con este tipo de medidas.

"Dice que si sale fuera de la piel es bueno, porque significa que se está oxigenando", explicó la mujer sobre los motivos que daba el supuesto terapeuta para la situación de la enfermedad. Esta afirmación ha sido compartida por el médico en las redes sociales para alertar de la falsedad de este tipo de tratamientos.

Dada la complicada situación de la paciente, decidieron operarla paliativamente y la mujer, con metástasis avanzada en los huesos, acabó falleciendo en el hospital hace ya dos semanas.

Este caso se da solo unos días después de que la justicia absolviera al 'curandero' que aconsejó a un joven valenciano de 21 años para que abandonara su tratamiento contra la leucemia. Poco después, falleció.

Apertura de expediente

En este sentido, el Colegio Oficial de Médicos de Girona (COMG) ha abierto un expediente informativo sobre el caso, ha informado el presidente de esta institución, Josep Vilaplana, que también está al frente del Colegio de Médicos de Cataluña.

El objetivo de la investigación es conocer si el terapeuta al que aludió la mujer cuando ingresó en el Hospital Trueta de la capital gerundense con un pecho en muy mal estado incurrió en un delito de intrusismo.

Rechazo al tratamiento convencional

El uso de terapias alternativas por pacientes con cuatro tipos de cáncer comunes (mama, próstata, pulmón y colorrectal) se ha asociado en un nuevo estudio con el rechazo del tratamiento convencional contra el cáncer y con un mayor riesgo de muerte, aunque la diferencia en la supervivencia puede compensarse con la adhesión a todas las terapias convencionales recomendadas.

Una investigación de Yale Cancer Center y la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale, en New Haven (EE UU), ha revelado que las personas que recibieron terapias complementarias para cánceres curables fueron más propensas a rechazar al menos un componente de su tratamiento convencional contra el cáncer, y tenían más probabilidades de morir como resultado de su decisión.

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