De Los tres cerditos (1933) a Frozen (2013). Más de 80 años de historia de la factoría de los sueños animados Disney se condensan en la nueva exposición de CaixaForum Madrid: Disney. El arte de contar historias, que estará abierta al público hasta el 4 de noviembre.

Tras la experiencia de hace cuatro años con Pixar. 25 años de animación, la Obra Social "la Caixa" da un paso más allá con este nostálgico recorrido visual por la trayectoria creativa de la compañía americana que nació en los años 30 de la mano del productor y animador Walt Disney y, desde entonces, ha acompañado a varias generaciones de niños y niñas.



"Es un espacio de relación intergeneracional para que personas de tres generaciones diferentes, abuelos, padres y nietos, compartan cultura y ocio, puesto que todos hemos crecido con Disney", señala la directora general adjunta de la Fundación Bancaria 'la Caixa', Elisa Durán.

La exposición presenta un total de 215 piezas, entre las que destacan numerosos dibujos de personajes y escenarios creados con una gran variedad de técnicas (acuarela, carboncillo, pastel, lápiz graso, grafito, tinta, témpera, acrílicos y pintura digital).

También se incluyen algunos fragmentos de las notas de producción, storyboards y páginas de guión, que sirven para comprender el proceso de creación de estos clásicos de la animación, así como la proyección de tres cortometrajes y el documental How Walt Disney Cartoons Are Made de 1939.

Los materiales que pueden verse en la muestra pertenecen a una veintena de cortometrajes y largometrajes, desde clásicos de su primera época como Los tres cerditos (1933), El rey Midas (1935), Blancanieves y los siete enanitos (1937) y Fantasía (1940); películas de los años 50 y 60 como La bella durmiente (1959), Merlín El Encantador (1963) y Robin Hood (1973) y éxitos contemporáneos como La sirenita (1989), Hércules (1997) o Frozen (2013).

La exposición se divide en cinco ámbitos que quieren dejar claro cómo Disney se aprovechó del cine para convertirlo en el medio por excelencia para contar historias y, de paso, modernizarlas para hacerlas accesibles a nuevos públicos. De esta manera, la mitología fue el punto de partida de filmes como Fantasía (1940), La diosa de la primavera (1934), Hércules (1997) o El rey Midas (1935); mientras que las fábulas inspiraron títulos como La liebre y la tortuga (1935), Los tres cerditos (1933), El sastrecillo valiente (1938) o Lo mejor de Donald (que Disney realizó tras recibir una carta de la mismísima Eleanor Roosevelt recomendándoles adaptar la historia del cuento Struwwelpeter).

Un tercer capítulo ilustra la creación de películas inspiradas en historias tradicionales como las leyendas sajonas del siglo XIII que narraron posteriormente los hermanos Grimm: El flautista de Hamelín (1933), Merlín El Encantador (1963) o Robin Hood (1973). La leyenda de Juanito Manzanas (1948), Pecos Bill (1948) y John Henry (2000) aluden a los 'tall tales' o historias humorísticas y exageradas cuyo origen se ubica en la Norteamérica fronteriza, un material que seducía a Walt Disney.

La retrospectiva concluye con una sección dedicada a los cuentos de hadas protagonizados por princesas y príncipes, trols y hadas, sirenas y brujas malvadas, que siempre comenzaba con la popular frase "Érase una vez...", y en la que se inscriben títulos como Blancanieves y los siete enanitos (1937), La bella durmiente (1969), La sirenita (1989), Fantasía/2000 o Frozen (2013).

La exposición ha sido visitada ya por alrededor de 400.000 personas en las ciudades en las que ha sido presentada: CaixaForum de Sevilla y Barcelona, así como por los museos Nordiska Akvarellmuseet en Suecia y el Brandts de Dinamarca.