OTAN
Las cónyuges de los jefes de Estado y de Gobierno de la OTAN. Stephanie Lecocq / EFE

El programa paralelo para consortes de los líderes de la OTAN, que se reúnen en Bruselas, trasladó este miércoles su particular cumbre a un chalé denominado Capilla Musical Reina Isabel, en la localidad de Waterloo, donde disfrutaron de un concierto clásico, chocolate belga y una exhibición de sombreros.

La esposa del presidente de EE UU, Melania Trump, y la del presidente francés, Brigitte Macron, fueron un año más el centro de todos los objetivos y estuvieron juntas durante la jornada, tanto en las fotos protocolarias como en el concierto, que vivieron en primera fila.

Este evento no contó con la presencia de la esposa del presidente del Gobierno español, Begoña Gómez, quien lleva poco más de un mes en el Palacio de la Moncloa y no acompañó a su marido en su primera cumbre de la OTAN.

El entorno del chalé, a caballo entre el modernismo y el art déco y situado en el bosque, contrastó con el tenso ambiente de la cumbre aliada, marcada en su primer día por los reproches de Trump a los líderes europeos.

Este clima no se trasladó a la actitud de la primera dama estadounidense, quien conversó cordialmente con sus acompañantes y se mostró especialmente cercana con Brigitte Macron, a la que recibió calurosamente.

Las dos estrellas del evento apostaron por estilismos muy diferentes. Trump, de 48 años, llevó un vestido de Calvin Klein ajustado y de color azul marino y unos tacones plateados de Christian Loubutin.

Macron apostó por un traje de color blanco con una falda por encima de la rodilla que acompañó en todo momento de una chaqueta de manga larga, así como unos tacones con un diseño floral.

La primera dama francesa también mostró una gran sintonía con el arquitecto Gauthier Destenay, el esposo del primer ministro de Luxemburgo, junto al que se sentó durante el concierto de piano y violín que disfrutaron en la Capilla Musical Reina Isabel.

Tras la interpretación de piezas de Jeno Hubay, Piotr Illich Tchaikovsky y Astor Piazzola, las consortes pudieron probar los pralinés del célebre chocolatero belga Herman Van Dende.

Su visita a Waterloo concluyó con una exhibición del diseñador de sombreros Fabienne Delvigne, en la que estuvieron acompañadas por dos costureros belgas: Edouard Vermeulen, quien ha diseñado vestidos para las familias reales de Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos, y Bernard Depoorter.