Marta, ganadora de MasterChef
Marta Verona, ganadora de MasterChef, con el trofeo del concurso de La 1. LA 1

Es de San Lorenzo del Escorial (Madrid), y a sus 23 años, está a punto de graduarse en Nutrición y Dietética. Es Marta Verona, la flamante ganadora de la sexta edición de MasterChef.

El concurso de cocina de La 1, producido por Shine Iberia, emitió este lunes su gran final y se despidió con récord de temporada, al reunir a 2.968.000 espectadores y 27,7% de cuota de pantalla.

¿Cómo y con quién vio la final anoche?
Como era un día muy especial hice una cena especial en casa de mi madre, con la familia y los amigos más cercanos y con los compañeros de MasterChef que son de Madrid. Y con Ketty, que se vino desde Pontevedra, ha sido un detalle precioso. Ha sido muy bonito, porque lo hemos vivido juntas desde las dos perspectivas.

¿Y ahora qué?
Ahora lo que falta es prepararme mucho y cocinar mucho para ir muy preparada al Basque Culinary Center, porque quiero ser una buena alumna, sacar muy buenas notas y disfrutar y aprovechar muchísimo. Voy a cocinar como una loca este verano, hasta que empiece en el Basque.

Va a ser la empollona de clase... a lo mejor le cogen manía.
Bueno, he cogido un poco la fama de ser un poco pesada y de hablar mucho y en las cocinas hay que saber concentrarse, así que espero no hablar mucho en las cocinas del Basque y no molestar mucho a mis compañeros y ser una más.

¿Cómo ha guardado el secreto estos meses?
Supe que era ganadora en abril y he guardado el secreto hasta julio y ha sido agotador, el secreto más gordo que he guardado en mi vida. He sufrido mucho y he mentido más que en toda mi vida, he sido muy mentirosa y he jugado mucho al despiste y eso ha sido divertido. Que se emitiera ha sido una liberación y ahora que puedo decir que soy la ganadora de MasterChef creo que es cuando me lo empiezo a creer y a ser consciente.

En el programa se pasan muchos nervios y estrés, pero así es esta profesión...
El curro de cocinero es muy duro porque requiere mucho esfuerzo, mucha energía, es totalmente vocacional. Es un estrés constante, pero cuando haces algo que te gusta y las cosas salen es una de las cosas que merece la pena. Eso es algo que se multiplica cuando estás cocinando en MasterChef porque estás sometida al juicio de chefs con estrellas Michelín.

Es un buen entrenamiento...
Sí, por eso es tan importante esta experiencia porque aprendes a gestionar tus nervios y a superarte.

En esta edición han llorado mucho...
Ha sido una edición muy emotiva porque ha habido mucho compañerismo. Al final cuando recibes tanto amor de tus compañeros tienes la emoción a flor de piel. Creo que no hemos sido conscientes de la suerte que teníamos todos cuando íbamos a cocinar.

De hecho usted se lleva una amiga del alma...
Uno de mis premios de MasterChef es Ketty. Me llevo a una amiga para toda la vida. La amistad dura para siempre y sé que a ella voy a tenerla siempre. Y de los demás compañeros me llevo una familia.

¿Se ha concedido ya algún capricho por los 100.000 euros del premio?
Pues fíjate que ni soy consciente de que he ganado 100.000 euros. Pero lo que voy a hacer es guardarlos muy bien, porque todavía soy estudiante y quiero formarme mucho y después quiero invertir el dinero en un catering de cocina saludable, con talleres de cocina y repostería. MasterChef no te da el dinero para que te vayas de viaje, sino para que consigas ser chef.

Hemos visto que a su novio se le caía la baba con usted y no por lo que estaba cocinando...
Estaba tan concentrada cocinando que no me di cuenta de nada. Después de estar tanto tiempo sin vernos era normal. También estaba mi madre igual y fue muy gracioso porque lo primero que me dijo cuando me vio con la chaquetilla puesta fue "hija, cómo has cambiado, qué delgada estás". Y yo decía ¡pero os queréis fijar en lo que voy a cocinar! (risas).

¿Cuál ha sido el momento más duro de la edición?
El cocinado en el Club ALMA, porque lo pasé fatal, no me salía nada, se me hizo eterno y me sentía muy inútil. Y luego los momentos en los que se iban los compañeros. En casa se ve que se va un concursante pero a nivel personal es la despedida de un compañero de vida y un apoyo.

¿Y el más divertido?
El día que hicimos la cocina con mímica, escuchando a Oxana gritar "¡Qué quieres de mí, qué quieres de mí!". Es muy graciosa.

Ganó con un plato de dieta mediterránea, ¿está en desuso?
Creo que la tendencia, aunque se está revirtiendo, es de declive, por falta de tiempo, porque vivimos estresados y recurrimos más a la comida rápida, pero creo que como nutricionista mi labor es fomentar su consumo y explicar la importancia de la alimentación en la salud. No hace falta hacer dietas restrictivas, con comer saludable y productos de nuestra tierra se puede estar sano y hasta hacer un menú para ganar MasterChef.

En casa parecía claro que a usted la valoraban mejor que a Ketty, pero ustedes no lo viven igual en el plató...
Cuando recibes las valoraciones allí no es igual. En mi caso soy muy estricta conmigo misma y tiendo un poco a la negatividad. Y cuando me dicen una crítica yo ya no me siento agusto con mi plato. Y me dijeron que había un problema de semántica y que le faltaba sal y para mí eso ya fue un mundo. Ahí yo ya pensé que iba a quedar segunda. Y a Ketty le pasó lo mismo. Para cada una su valoración es la peor.

Esta pasión le viene de lejos...
Empecé con la repostería y con diez años mi regalo de Reyes fue una batidora amasadora, porque quería montar claras y tenía que hacerlo a mano.

¿Cuál es el primer plato que recuerda haber hecho usted sola?
Pues con diez años estaba súper orgullosa porque hice mi primer roscón de Reyes yo sola para toda mi familia.

¿Cuál es la vez que más la ha liado en una cocina?
Pues mira, fue recién salida de MasterChef, que intenté repetir el menú de la final y ahí me di cuenta de que no estaba en MasterChef, que no tenía los mismos utensilios ni la misma cocina. Y monté una en la cocina que hasta me quemé con aceite. Me vine arriba y fue un fail total.