Ismael Serrano
El cantautor Ismael Serrano. JORGE PARÍS

Hay algo muy único y a la vez muy amargo en la palabra. Los antiguos lo definían bien. Verba volant, scripta manent. Simple. Es decir, "la palabra vuela, lo escrito permanece". Quizá por ello, para que no se pierdan las ideas y lo que sigue a las ideas, se transcriben las entrevistas. Y se hacen las canciones, que lo mezcla mejor.

Con el paso del tiempo —ya decía Mercedes Sosa que "todo cambia"—, los afectos, las dudas y los cuidados sobre lo que se dice se prestan a la modificación. En un cantautor como Ismael Serrano, que ha ido suscribiéndose y tachándose más de 20 años, esto tiene rasgos de epíteto.

Ismael Serrano ha cambiado y, de alguna forma, sigue siendo quien en 1997 alcanzara el éxito con su primer disco, Atrapados en azul, y creara un himno de la canción protesta con su Papá, cuéntame otra vez. Era una especie de Sabina, de Serrat, de Aute, de Silvio Rodríguez o de Paco Ibáñez que no vivió la dictadura pero cuyas heridas intuía que no estaban cerradas.

Aunque todo eso es solo la punta del iceberg de alguien cuya carrera de fondo ha sido no desaparecer, aborrecer la censura, una cucharada de Latinoamérica o colaborar con ciertas causas perdidas que se oyen por la radio.

Esto es lo que contaría una obra sobre él o, de paso, lo que contaría él mismo si se le hacen las pregunas adecuadas. Precisamente lo que busca Ismael Serano Conversaciones, un libro que recopila las entrevistas que le ha hecho el periodista Chema Domínguez para la revista Efe Eme.

A través de estos encuentros, el cantautor deshoja su vida en sus admiraciones, el cine que ha visto y que sigue viendo, experiencias certeras y, claro, las canciones que le han hecho popular y por las que decidió dejar de lado su faceta de científico —estudió Ciencias Físicas en la Universidad Complutense de Madrid—.

Chema Domínguez acaba así su prólogo: "Científico y cantautor buscan la verdad, por lo tanto cuestionan todo de manera constante, incluida la autoridad y a uno mismo, poniendo a prueba las ideas a través de experimentos, observaciones y canciones [...]. Y cada uno tiene su magia; mientras uno logra enseñarnos los colores que no podemos ver después del rojo y antes del violeta, el otro nos canta lo que no podemos oír y, sin embargo, está ahí". Sería inane añadir algo más.

Portada del libro 'Conversaciones Ismael Serano'.