Afectados de Idental
Afectados por el cierre de Idental, frente a la clínica de Méndez Álvaro (Madrid). JORGE PARÍS

"Dentistas con corazón", rezaba el anuncio. Algo en aquel eslogan captó la atención de Julia cuando lo escuchó por la radio. Era 2015 y ese fue el primero de muchos. Luego llegó el del "millón de euros gratis" y más tarde "implantes a 12,95€/mes". La idea era "democratizar" la odontología en España.

Tan atractiva era la publicidad de iDental que llegó al estrato social que buscaba: personas sin recursos con deseos de lucir dentadura a precio low cost. Sin embargo, las esperanzas de personas como Julia se frustraron, porque detrás de aquellos anuncios idílicos se fraguaba el mayor escándalo sanitario dental de España.

¿No se lo creen? Aquí las cifras: 24 macroclínicas cerradas sin previo aviso de abril a mayo (solo por la madrileña Méndez Álvaro pasaron más de 60.000 pacientes), más de 350.000 personas abandonadas y presuntamente estafadas, miles de euros en préstamos que ahora están en el aire y lo que no se cuenta pero más marca: problemas de salud y traumas psicológicos por las incontables negligencias. Por situarnos, Funnydent estafó supuestamente a unas 2.400 personas. En el caso de iDental, hablaríamos de cientos de miles. Y subiendo.

"Nuestros homólogos europeos están alucinando", cuenta a 20minutos Óscar Castro, del Consejo General de Dentistas de España. "Esto traspasa fronteras. Es el mayor escándalo sanitario dental del mundo. Los colegios de dentistas están desbordados".

"Sin dientes, sin dinero y con miedo"

Dos son los principales tipos de afectados que hay en esta desesperante historia: quienes siguen pagando o ya han pagado el crédito a pesar de que sus tratamientos se han quedado a medias y quienes, además, han sido víctimas de la mala praxis. En este último grupo se encuentra Isabel, con un absceso en el paladar que le produce fuertes dolores de estómago y más de una visita a urgencias; Mari Ángeles, con tornillos en lugar de dientes; Charo, que no se separa del antibiótico por las infecciones; Nuria, cuya nariz se conecta con el paladar por una intervención mal ejecutada; o Cristina, con coronas de resina desde hace un año y agujeros en el banco a causa del psicólogo.

Pero eso no es todo; la traca final llega ahora: el Defensor del Paciente les ha aconsejado que se realicen pruebas de VIH, hepatitis C y otras enfermedades infecciosas tras detectar fallos en la esterilización de instrumental y material caducado. En Valencia, de hecho, ya se investiga un posible contagio de hepatitis C. "Estamos sin dientes, sin dinero y con miedo", relata una afectada de la clínica de Rivas, hasta donde solían ser trasladados en autocar. "¿Por qué ningún político nos escucha?".

Presupuestos desorbitados e implantes marca blanca

Para los pacientes, las irregularidades empezaron casi desde el primer día, cuando eran los comerciales y no los dentistas quienes ponían sobre la mesa el tratamiento. Esta anomalía, sin embargo, la enmascaraban de otra forma: decían ajustar el presupuesto a la situación económica de cada uno. "Me dijeron que me darían el 95% de la ayuda porque yo no trabajaba y no cobraba el paro, pero solo me daban 24 horas para pensármelo", recuerda Nuria de aquella primera toma de contacto. Así fue cómo la mayoría firmó créditos vinculados a financieras que a día de hoy siguen pagando.

"Primero les ofrecían un presupuesto desorbitado y luego aplicaban lo que ellos llamaban ayudas para simular una rebaja", explica Antonio Montero, presidente del Colegio de Odontólogos de Madrid (COEM). "Les hacían creer que era mucho más barato", comenta por su parte Óscar Castro, del Consejo General de Dentistas. "Si un implante con corona te lo venden por 500 euros, sospecha. Lo que iDental ofrecía estaba dentro de la legalidad pero bajito a nivel de calidad. Comercializaban con implantes de marcas blancas para que fuese más barato".

El verdadero drama, no obstante, empezó poco después, cuando muchos tardaron en iniciar el tratamiento un año largo. Todo ello mientras las cuentas en el banco descendían. Son muchos los que denuncian también la inseguridad de los profesionales que manipulaban su dentadura y las idas y venidas de todos ellos, que llevaban meses sin cobrar las nóminas. "Me llegaron a atender hasta diez odontólogos diferentes", detalla Julia. "El seguimiento nunca me lo hizo el mismo".

Desde 2016, además, el sistema de citación funcionaba peor que el de la Seguridad Social. "Iba con mi cita y me decían que me la habían cancelado, pero a mí no me había avisado nadie", añade. Así, tuvieron a la gran mayoría de ellos durante meses, con los tratamientos en un impasse incomprensible, hasta que todas las franquicias echaron el cierre.

Este imperio creado por los hermanos Garrido (que ocupaba 100.000 metros cuadrados de instalaciones repartidos en 24 macroclínicas por España) surgió hace unos años, en pleno boom de las clínicas dentales low cost. Desde octubre, cuando echaron al socio Luis Sans, a quien culpan de la mala gestión y han llevado a los juzgados, el fondo de inversión Weston Hill compró iDental e hizo frente a las nóminas impagadas. Sin embargo, la empresa, incapaz de frenar la suspensión de pagos, bajó la persiana abandonando a su suerte a cientos de miles de pacientes. Ahora, y ante las miles de denuncias de afectados y diferentes organismos, las fiscalías empiezan a abrir diligencias contra la empresa.

Las personas que firmaron un crédito vinculado a una financiera tienen la posibilidad de pedir a la entidad que les reubiquen en otro dentista, así como la devolución de parte o la totalidad del crédito, tal y como informan desde FACUA.

"Volverá a pasar"

"Esto va a volver a pasar con otras clínicas similares", denuncia el Consejo General de Dentistas. "En mi profesión se banaliza todo. Nadie escoge un dentista por su experiencia, sino por el precio. Eso no pasa con un cardiólogo, por ejemplo. Ninguna de estas clínicas tiene seguro de responsabilidad civil, funcionan como una empresa que vende lavadoras o coches".

Esa idea la suscribe el COEM, que añade: "El problema no son las clínicas dentales, sino el negocio que han creado. Debería ser el profesional el dueño de la empresa y no un fondo de inversión como pasa con Vitaldent, iDental... La legislación tiene que cambiar porque permite que cualquier persona sin ser odontólogo y sin tener conocimiento monte una clínica dental".