Los Javis, con Paquita Salas
Javier Ambrossi (izda) y Javier Calvo (dcha) posan junto a Brays Efe caracterizado como Paquita Salas. ARCHIVO

Son dos jóvenes creadores hacen lo que les da la gana y que lo hacen rodeados de sus amigos, en su casa, en su oficina o donde surja la inspiración. Planificando, pero con la elasticidad y la humildad para cambiar o improvisar si hace falta.

La tragicomedia Paquita Salas es uno de sus grandes éxitos (junto a La llamada y Operación Triunfo) y este mismo viernes está disponible en Netflix la segunda temporada de esta intrahistoria sobre el mundo de la interpretación y la farándula.

¿Por qué Brays Efe?

Javier Calvo: Paquita la creamos para él. Estábamos en el sofá de nuestra casa riéndonos acerca de cual sería mi nombre de travesti y como me llamo Francisco Javier Calvo Guirao Salas caímos en Paquita Salas y le dijimos "ponte estas gafas y vamos a hacer esto..." y de alguna manera creamos el personaje juntos.

Javier Ambrossi: De hecho a veces nos preguntan si hay un discurso detrás de que sea un hombre y no hay ninguno, es un personaje para nuestro mejor amigo y como estaba en el momento de la creación, se lo quedó.

¿Eso es representativo de la forma de crear y de rodar de Los Javis, esa improvisación?

J. C: "Lo hacemos y ya vemos" es nuestro lema a la hora de crear y cuando se nos va porque las cosas se empiezan a hacer grandes nos miramos [enseña el tatuaje con esa frase que lleva en el antebrazo] y nos acordamos de que tenemos que hacer las cosas sin miedo.

J. A.: Nos gusta improvisar en la escritura, ir a sitios a donde no hemos ido. Y lo hacemos mucho en el rodaje, no somos nada rígidos en dirección, al contrario, somos muy flexibles con todo, a la hora de buscar localizaciones, en el vesturario y en el rodaje. Y no sólo con una frase, incluso con situaciones enteras que de repente no nos funcionan. Somos casi un actor más y a veces estamos casi metidos en la escena, en plan "dile no se qué", nos metemos en la psique y sí, nos gusta improvisar en todos los campos de la vida.

¿Eso es de sabios?

J. C.: Una clave es que reconocemos mucho nuestros errores. Tenemos capacidad de cambio, eso es la improvisación. Nuestra frescura tiene que ver con tener la intuición despierta para cambiar lo que no funciona.

J. A.: En general tiendes a quedarte aferrado a lo que creiste que estaba bien, pero lo mejor para un producto como Paquita Salas es el momento.

¿Cierran mucho los guiones, con todos los detalles?

J. A.: Los cerramos por completo, hasta que pensamos que son perfectos, pero luego sabemos separarnos y cambiar y dar una vuelta a lo que haga falta. De hecho, hemos publicado los guiones de la primera temporada y ahí se puede ver que hay muchas cosas que no están.

La cercanía que despierta Paquita es un motivo del éxito de la serie, ¿qué la hace tan carismática?

J. C.: Que es una mujer sin filtros, que representa mucho nuestros placeres ocultos, un buen gin-tonic con un torrezno, una buena caña...

J.A.: Un buen mandar a tomar por culo a alguien (risas)... un no tener jefes, es una mujer libre, con todos sus problemas, pero es un espíritu libre. Y luego tiene todo el carisma que le pone Brays que es espectacular el trabajo que hace, es todo magnetismo.

¿Cuánto gastan en bollos y torreznos para el rodaje?

J. A.: Pues no tanto como podrías imaginar, porque como son sólo cinco capítulos...

J. C.: Si fueran del Mallorca... pero son bollos de los baratos, de Qé Caña (risas).

¿Y cómo lleva eso de estar todo el rato comiendo?

J. A.: Pues a veces le decimos "y ahora tienes que comer ésto" y nos dice "¡pero si acabo de comer, haberme avisado de que no comiera postre!".

¿Hay una moraleja de superación en la serie?

J.C.: Es una reflexión sobre el éxito, sobre que el éxito no está fuera, sino dentro. Es una historia sobre la búsqueda constante del éxito, signifique eso lo que signifique.

J.A.: Paquita Salas va de no aferrarse a la idea pasada, de soltar las ideas antiguas y de cambiar en un mundo que cambia. Es una serie sobre la relación con el pasado y la flexibilidad.

¿Hasta qué punto refleja la realidad de lo que cuenta, del mundo de los mánagers, los actores, la farándula...?

J. C.: Es una ficción, pero por ejemplo una escena del capítulo tres donde alguien no es capaz de decir una frase de su papel le pasó a Javi, lo de "estar subido de pluma" me pasó a mí...

J. A.: La temporada pasada terminan trabajando en el bar 'Válgame Dios', donde yo trabajaba y donde trabajaba Belén Cuesta... casi todo son cosas que nos han pasado a nosotros, que hemos oído de compañeros o que hemos leído en los medios. Intentamos que Paquita sea un poco una justiciera de todas las cosas que pasan en el mundo de los actores y que son bastante injustas.

No es una profesión fácil...

J. A.: La gente se piensa que esto es hacer cuatro casting y es un infierno, es gente que sufre mucho para tener una oportunidad y que constantemente se somete al juicio externo, en los casting, en los rodajes, en los estrenos... es todo un reto para la autoestima.

¿Es una industria de compañerismo o de envidias?

J. C.: Como en todos lados hay de todo, hay cariño, hay zancadillas, hay amigos, hay enemigos...

J. A.: Por eso nos gusta trabajar en confianza, con gente conocida, con amigos, con familiares o gente con la que tengamos mucha química. Creemos mucho en el trabajo en grupo.

Cuando trabajas con tu pareja, ¿alguna vez se desconecta del curro?

J.A.: Cuando nos emborrachamos y tampoco... de hecho, creo que hablamos más (risas)

J. C.: Si quieres saber lo que pasará en la próxima temporada vente conmigo de copas. Hay veces que decimos "ya, es demasiado. Basta".

J. A.: Por otro lado también es cómodo, porque estás haciendo la compra y estás trabajando, porque se te ocurren ideas y no tienes que ir con el cuadernito, se lo cuentas al otro y ya.

¿Se enfada la gente por los chistes sobre el mundillo?

J. C.: Un par de veces, de todo lo que decimos. Pero hay que entenderlo, en el capítulo dos se habla de mi, enseñan una foto mía y dicen "este chiquito que hizo de gay en Física o Química y nunca más". A partir de ahí te puedes reír de todo.

A la gente le hacen gracia las cosas hasta que hablan de ellos...

J. A.: El otro día en La Competencia, en el programa de Broncano hicieron una encuesta: "¿Quién prefieres que se muera, Los Javis o Felipe González?". Fíjate que cosa tan grave, preguntando por quien quieres que se muera... y a mí me hizo gracia, porque es humor. Los límites los pone cada uno con su sentido común. Yo sé dónde están los míos y si a alguien le ofende le pido perdón.

¿Eliminan muchas secuencias?

J. C.: Eliminamos mucho metraje, pero no censuramos.

J. A.: A la hora de escribir y de dirigir no nos censuramos, somos completamente libres y también dejamos que los actores lo sean, que improvisen, que se metan con lo que quieran... luego hay que editar para construir la narrativa.

¿Sería posible que Paquita cambiara de mundo y se fuera a la política, por ejemplo?

J. C.: Muchos directores y actores se están metiendo en política. Paquita podría acabar metida en política, pero aún hay mucho que contar del mundo de los actores. A mí me hace muy feliz hacer un homenaje a mis compañeros. Mi propia hermana es actriz, lo son mis mejores amigos, yo lo soy. Es un homenaje a la cara B de lo que la gente piensa que es el éxito.

¿Les han llamado para ministro de Cultura?

Ambos: ¡No! (risas)

J. C. : Pero todo lo que ha pasado con eso es muy Paquita.

¿Esta serie sería posible en una tele generalista?

J. C.: Probablemente no, aunque sólo fuera por la duración. Y aunque lo concreto del humor es universal creo que Paquita Salas tiene un público concreto y el objetivo de una generalista es llegar a una audiencia extremadamente amplia. Creo que en una televisión generalista intentarían meter mano en el contenido... no lo sé, son suposiciones.

J. A.: Pero sí se está viendo un cambio en las teles generalistas hacia un contenido más específico. Pero Paquita está muy cómoda en Netflix, donde es libre cien por cien.

Paquita se fue a grabar promos a la sede de Netflix y estuvo por ejemplo con los niños de Stranger Things, ¿flipan mucho con Paquita?

J. A.: Flipan, flipan, se quedan dudando "¿pero esto es verdad, es mentira, es de risa, no?".

J. C.: Pero gusta mucho, Paquita.

Es que es muy real...

J. C.: En algún rodaje yo creo que más de uno no sabía que era un hombre. Yo creo que el señor del pueblo que le tocaba la teta no lo sabía...

J. A.: A mí muchas veces se me olvida que el propio Brays está detrás. Es como que existe.

¿Cómo seleccionan a quienes salen en los cameos?

J. C.: Es una cosa de guión.

J. A.: No queremos que se convierta en un contenedor de cameos locos. Los cameos están para apoyar la historia.

¿La gente se presta más para salir en Paquita Salas ahora?

J. C.: Ahora mucha gente te pide salir.

¿Reprimen las ganas de resarcir a Paquita de todas sus derrotas y sinsabores?

J. C.: Lo intentamos porque para la historia son igual de importantes los triunfos como las injusticias. La injusticia engancha mucho y no puedes estar todo el rato haciendo victorias y de hecho en esta temporada sufre bastante.

J. A.: Es un juego de contrastes.

¿Pueden hacer una sinopsis sin spoilers?

J. C.: Paquita se enfrenta a su mayor crisis personal y económica de la historia de PS e inicia un viaje hacia los infiernos en el que se tendrá que enfrentar a sí misma y al origen de todos sus males. Por eso es una temporada nostálgica que mira al pasado.

¿Van a estar en el próximo 'Operación Triunfo'?

J. A.: Aún no lo sabemos, dependerá del rodaje de la terecera temporada y de esos compromisos. Le preguntaremos a Paquita si nos deja.