Vista panorámica de la obra 'Dato primitivo 5-38 (2016)' de Montserrat Soto
Vista panorámica de la obra 'Dato primitivo 5-38 (2016)' de Montserrat Soto. Fotografía © Montserrat Soto. VEGAP Madrid, 2018. Fotografía de Guillermo Gumiel. GUILLERMO GUMIEL

Para entender correctamente el mensaje de este exposición es necesario conocer el origen de su título. La pabra 'imprimatur' es el término latino (que se traduce como 'imprímase') con el cual el Tribunal de la Santa Inquisición aceptaba la publicación de un texto.

Teniendo claro este punto de partida, la artista Montserrat Soto (Barcelona, 1961) nos invita a reflexionar sobre el libro como transmisor de conocimiento pero, a la vez y casi más importante, sobre el control que sobre el mismo han intentado ejercer los distintos poderes a lo largo de la historia.

En este proyecto, en el que ha trabajado durante la última década, Soto hace un recorrido por la pintura desde la Edad Media a la Ilustración, pero no se detiene en las características estéticas sino en las distintas representaciones que se han hecho del libro a lo largo de estos siglos. "Pensé que sería interesante rastrear la iconografía del libro en el arte, buscar la memoria del libro en la pintura y la escultura", señala.

Y a la vez, también establece paralelismos entre la invención de la imprenta e Internet. "Siempre hay que mirar atrás para ver lo que está pasando actualmente, como decía Orwell -afirma-, y cuando me metí en esta serie en la que había que tratar la censura en la imagen, era difícil porque trataba con aquello que no estaba. Tienes que pensar qué es lo que falta en la imagen y hoy, con las nuevas tecnologías, existe mayor poder con la imagen, y he querido mirar el pasado y confrontarlo con la actualidad, para saber qué paralelismo hay entre Gutenberg e Internet como medios".

Para Soto tanto la creación de la imprenta de Gutenberg como la de internet fueron pensadas para "generar más cultura y sabiduría, pero en ambos casos surgió rápidamente una estructura de poder jurídica para intentar controlar la imagen". El control de los textos a través de la firma, los datos del editor e impresor y la ciudad de origen permitirían a los poderes eclesiásticos, políticos y económicos ejercer la persecución de ideas. Hoy en día, baja la apariencia de accesibilidad de la red y democratización del conocimiento, también se esconden diversas formas de control y censura.

Para realizar este recorrido entre la herencia cultural y lo que nunca fue autorizado, la artista barcelonesa se vale de 51 fotografías, una escultura y dos videoinstalaciones. La primera de ellas, Sin título. Vídeo Espacio, se centra en el proceso seguido contra Galileo por su libro Diálogo sobre los principales sistemas del mundo (1632) por el que se le acusaría de propagar doctrinas heréticas. La segunda, Dato Primitivo 4. 1781. Caso Goya, es una buena muestra del dominio ejercido por la Iglesia contra la producción intelectual.

"Goya estaba furioso, se sentía profundamente agraviado, porque estaban limitando el ejercicio de su autonomía como artista. Él rechaza de plano la intromisión en la obra que estaba realizando por encargo de la Junta de Fábrica de la Basílica de El Pilar de Zaragoza: las pinturas del Regina Martyrum para la cúpula. A los miembros de la Junta no les gustan sus bocetos".

Como cierre de la exposición se incluyen algunas referencias a acontecimientos del siglo XX y XXI, y especialmente a la incidencia de Internet en la conservación de la memoria. Respecto a los primeros incluye las destrucciones de la etapa del nazismo en Alemania, con imágenes de quema de libros y de obras "degeneradas", las más recientes destrucciones de obras artísticas por parte del islamismo radical o el dibujo que publicó la revista satírica francesa Charlie Hebdo. La segunda se centra en la influencia que para las formas de archivar ofrecen las nuevas tecnologías, especialmente Internet.

Imprimatur forma parte de la Sección Oficial de festival PHotoEspaña y puede visitarse en la Sala Alcalá 31 hasta el 5 de agosto.