China lanzó a primeras horas de este lunes un satélite de retransmisión para establecer un enlace de comunicación entre la Tierra y la sonda lunar Chang'e-4, cuya misión será explorar la cara oculta de la Luna (la que no puede verse desde la Tierra), según informó la agencia oficial china de noticias, Xinhua.

La Administración Espacial Nacional de China señaló que el satélite, denominado Queqiao (puente de la urraca, en chino), fue puesto en órbita mediante un cohete Gran Marcha 4C (Long March 4C), que despegó a las 5:28 hora local desde el Centro de Lanzamiento de Satélites de Xichang, en el suroeste del país.

El satélite se separó del cohete unos 25 minutos después del despegue, y entró en la órbita de transferencia Tierra-Luna, desplegando paneles solares y antenas de comunicación.

China se ha marcado como objetivo alcanzar a EE UU y Rusia y convertirse en una potencia espacial para el año 2030, y ha anunciado que el año que viene comenzará la construcción de su propia estación espacial. El lanzamiento de este lunes fue la 275ª misión de la serie de cohetes Long March.

Con respecto al nombre del satélite, la agencia Xinhua explicó que procede de un cuento popular chino, en el que las urracas forman un puente con sus alas en la séptima noche del séptimo mes del calendario lunar para permitir a Zhi Nu, la séptima hija de la Diosa del Cielo, cruzar y reunirse con su amado esposo, separados por la Vía Láctea.

La cara oculta de la Luna es el hemisferio del satélite que no es observable desde la Tierra, debido a que la Luna tarda en rotar sobre sí misma lo mismo que su movimiento de traslación alrededor de la Tierra, lo que hace que el satélite presente siempre la misma cara al planeta.

Según recuerda Xinhua, las mareas de la Tierra han disminuido la rotación de la Luna hasta el punto de que el mismo lado siempre mira hacia la Tierra, un fenómeno llamado bloqueo de marea. La otra cara, la mayor parte de la cual nunca es visible desde la Tierra, es el lado lejano o el "lado oscuro" de la Luna, no porque esté oscuro, sino porque la mayor parte permanece desconocido.

La cuenca Aitken de la región del polo sur lunar ha sido elegida como el lugar de aterrizaje de Chang'e-4. Se cree que la región tiene un gran potencial de investigación. "Diseñamos una órbita alrededor del punto Tierra-Luna L2 donde el satélite transmisor podrá 'ver' tanto la Tierra como el otro lado de la Luna", dijo Bao Weimin, director de la Comisión de Ciencia y Tecnología del Espacio Aéreo de China.

El satélite, que pesa unos 400 kilos y tiene una vida diseñada de tres años, lleva varias antenas. Una, con forma de paraguas y un diámetro de 5 metros, es la antena de comunicación más grande utilizada en la exploración del espacio profundo.

Aunque todavía no hay fecha ni programa para enviar una nave tripulada a la Luna, sí está previsto que China envíe la sonda lunar Chang E 5 a finales de este año para tomar muestras.