Ryan Reynolds ha visitado Madrid para presentar su nueva película, Deadpool 2, que se estrena el próximo 18 de mayo. "Es un idiota disfuncional", ha explicado el actor canadiense sobre su personaje, quien para él se conforma "con ser hoy un poco mejor que ayer, como nosotros".

El intérprete ha asegurado que este antihéroe de Marvel -aunque fuera del Universo Cinematográfico- es "de moral flexible. No quiere hacer el bien, sino que lo hace a regañadientes: no es virtuoso, no es Superman ni Capitán América". Aunque, a su vez,  el también productor y guionista ha opinado que "eso le hace único, interesante, por eso le quieres. Quieres a un tipo que mete la pata cuando lo que prima es ser perfecto y dar la versión mejorada de uno mismo".

Acompañando a Reynolds estaba Josh Brolin, quien en la secuela interpreta a Cable, el antagonista. Casualmente, el actor californiano también interpreta al malo en otra película en cartelera y de Marvel, Vengadores: Infinity War.

"Para un actor es divertido hacer cosas así; parece que este tipo de películas no requieren interpretación, pero yo veo que piden más concentración, más imaginación y más convicción", ha dicho el californiano, mostrándose "feliz" de que le llamen para hacer cintas de superhéroes a los 50 años.

Brolin ha llegado a bromear sobre seguir en este tipo de películas "a no ser que esta sea un rotundo fracaso". "A mi edad no me importa nada de eso, es una decisión personal pasármelo bien cuando voy a trabajar. Thanos -su rol en Vengadores- es como volver a hacer teatro en Nueva York o releer las novelas de Ray Bradbury. Es un músculo que tenía poco usado, pero poco a poco me encuentro mejor en medio de monologuistas y cómicos", ha añadido. 

Una secuela con mucha "libertad"

Deadpool 2 está dirigida por David Leitch, responsable de títulos como John Wick (2014) y Atómica (2017), entre otras. La cinta sigue los pasos del mercenario bocazas, toda vez que su primera película en solitario, estrenada en 2016, resultó ser un éxito de público -recaudó más de 700 millones de euros- y de crítica, ya que fue nominada a dos Globos de Oro.

Para Reynolds, la clave de este éxito se basa en que "Deadpool es más real. Habita un espacio que nadie más ocupa, es cómico, se dirige directamente al espectador y piensa como él, rompe la cuarta pared y otras muchas barreras, algo impensable en el universo Marvel y DC. Creo que ellos cuentan la historia que quieren los fan y eso les limita".

Y sin embargo, Ryan Reynolds no teme al futuro aunque "cualquier cosa que tenga éxito en Hollywood se fotocopia hasta volverlo irreconocible". Según el actor, Deadpool no ha dolido a "la gran máquina de Marvel" porque "ellos llevan una década haciendo lo suyo y lo hacen mejor que nadie".

Brolin, por su parte, ha apuntado a la libertad como la herramienta básica para el triunfo de Deadpool 2: "Lo mejor de la película es que todo es ofensivo. En estos tiempos de opresión en los que no se puede decir que piensas que algo está mal, que no se puede juzgar, lo bonito es reirse. La calificación de la cinta es para adultos, así que vamos a ser macarras y decir lo que queramos. Llevo tiempo viendo que hasta los cómicos tienen miedo, pero luego llega Ricky Gervais y le da todo igual. Esa libertad, ese humor descarado de quien se ríe de uno mismo es precioso, es saludable y rompe la tensión".

"Yo nunca he encontrado un papel que me haya dado tanta libertad como este", ha rematado Reynolds, que siguiendo la línea de "chicos malos" y comentarios "poco académicos" que suelta dentro de la pantalla, ha asegurado que un encuentro entre Deadpool y Donald Trump sería "muy feo", primero, porque Deadpool es canadiense y "querría hablar de aranceles". Pero sobre todo, porque "no le interesa la política, sólo crear tragedia: se me ocurre que le podría arrancar la peluca, creo que haría lo que menos te esperases. Así es él, impredecible", ha finalizado entre risas el actor.