Niña Pastori
Niña Pastori, durante la entrevista ELENA BUENAVISTA

Con el poderío que la caracteriza y que ella misma reconoce sentir más que nunca durante la entrevista nos recibe Niña Pastori. Su nuevo trabajo, Bajo tus alas (Sony), es un paso más hacia la diferencia, porque ella, así lo dice, detesta ser de las que se copian y se repiten. Flamenco unido a todas las tendencias que le ha apetecido y que deja al que la escuche que juzgue cuál es. 

Pablo Alborán, Manuel Carrasco, Guaco y Vanesa Martín son algunos de los artistas que la acompañan en el trabajo de esta artista que, a sus 40 años, tiene ya 23 de carrera y cuatro Grammys. Y cuyo primer disco fue ya platino.

¿Es la niña de sus ojos la canción de La libertad?
Es que es de mi hija Pastora. Fue muy gracioso cómo de pronto empezó a cantarla. Y tiene nueve años. De repente la escuché: "La verdad es que no te veo y te echo de menos..." Y a mí me mató.Hay otra canción que también es una de mis favoritas: Bajo tus alas.

De esa canción es una de las preguntas que le quiero hacer: ¿Falta silencio? ¿Hay mucho ruido?
Es fundamental que haya silencio. Y en todo, necesitamos escucharnos un poco, pararnos y escuchar el silencio. Para mí es vital, fundamental, escuchar el silencio.

¿Se aprende?
Con los años, yo lo he aprendido con los años. Voy conociéndome con el paso del tiempo, y también voy haciendo lo que realmente me apetece y siento.

Y más habiendo empezado tan pronto como usted. Porque hubo ruido desde que era una niña, ¿no?
Empecé muy pronto y el primer disco fue muy bien y te metes en una ola. Pero bien porque he tenido mucha suerte y gente que me ha querido bien. Los medios siempre me han tratado bien.

¿Se ha hecho respetar?
Es que yo no he cobrado por una entrevista, esto se hace porque estás mostrando tu trabajo. Yo charlo como persona y no tengo ningún problema en hablar de mi vida personal, de mis niñas, padres, hermanos, familia. Actúo con naturalidad, porque si no, parece que tienes algo que ocultar. ¿Por qué no voy a hablar de mi vida privada? Pero si es normal que me pregunten por mi vida personal si soy una artista. Pero si me empeño en que no, parece que hay que ocultar cosas. Es importante ir con naturalidad y dejarte de pamplinas.

¿La naturalidad es lo que más le define?
Me encanta cuando me dicen que les encanto porque soy muy natural. Me encanta cuando me paran mujeres por la calle y me dicen: "te veo muy normal, eres como nosotras". Y es que tengo mi vida, como todo el mundo, mis momentos buenos y mis momentos en que sufro y que lo paso mal.

"Huyamos de la obligación de estar alegres", decía Benedetti...
Totalmente, es que si estas alegre todo el tiempo no eres normal. Yo pienso que es bueno, hasta como artista, no ocultar cómo te sientes. Puedo ocultar más a los míos lo que me pasa para que no sufran que a mi público. Con ellos soy lo más natural posible. A mi madre igual le oculto cosas  para que no lo pase mal. Con mi público no, y la gente lo prefiere.

¿Cuántas veces ha subido a un escenario con ganas de llorar?
Algunas. Hace dos años, por ejemplo,  una prima hermana mía se nos fue, y sin tener nada, joven, fuerte, con 37 años. Yo daba un concierto a los cuatro días. Imagina cómo estaba. Y la gente ha pagado por verte: pero ¿qué papel hay que hacer? Uno que no tengo, que no sé hacerlo. Entonces se lo dices y la gente responde bien y comprende que no quieras bailar y cantes sentadita. La gente se volcó y me apoyó.

¿Qué es lo que más feliz le hace?
Cantar, nada puede superar esa sensación. Es lo que me llena y me cura de todo.

¿Canta lo que quiere?
Sí, yo nunca he tenido presiones, siempre he cantado lo que he querido. Es importante sentir lo que cantas. No vale cantar lo que te dicen si no vas a poder expresarlo. Es imposible.

¿Cuánto vale cantar diferente?
Mucho, para mí cantar diferente no tiene precio. Medio mundo aprende de medio mundo y aprendemos siempre, pero cuando tienes una personalidad determinada, cuando eres único como Michael Jackson, ¿cuánto vale eso?

¿Y cuánto vale conquistar la libertad? ¿O mejor nos olvidamos de intentarlo?
No, nos olvidamos, no nos podemos olvidar, y menos las mujeres. Para mí no hay una palabra más bonita que libertad. En la música hubo un momento en que la palabra libertad estaba mal vista. Durante  muchos años en este país se decía: "mira a los gitanos, quieren libertad".

Como mujeres, seguimos pagando peajes...
Yo nunca me he sentido mal, pero es verdad que tenemos que hacerlo todo mejor. Y además ya vas tú por delante exigiéndote hacerlo mejor. Y nadie valora que las mujeres hacemos esto y 14 cosas más.

¿La clave para que el éxito no pudiera con aquella jovencita que triunfaba?
Mi familia fue fundamental en ese momento. Ahora tengo 40 años y más o menos puedo gestionar las cosas. Con 17, si no tienes un padre o madre que te sujete, no puedes. Muchas veces cambia mucho más la familia que el artista. 

¿El mejor momento es ahora, a sus 40 años?
Tengo una energía distinta, y es que la mujer, a los 40 años, tiene mucha más fuerza por dentro. Yo tengo mucho más poderío. Ya tienes claras muchas cosas y priorizas. No te calientas el coco con tantas pamplinas.

¿Se nota en el disco?
Sí, en todo. Se nota en mi forma de cantar esa energía.

"A escondidas y débiles lo llevamos dentro", canta usted...
Así vamos llevando lo nuestro, porque somos las débiles pero no lo somos. Somos muy fuertes y con una capacidad innata para sobrevivir desde que nacemos.

¿Haría balance de su vida?
Gana todo lo bueno. He trabajado mucho, pero también he tenido suerte. Hay momentos complicados y duros. A veces, cuando estoy grabando un disco, digo: oye, que tengo una vida.