Neumáticos usados
Neumáticos usados GTRES

Dos empresas malagueñas han obtenido casi 2 millones de euros de beneficio a raiz de la venta ilegal de neumáticos que ya eran residuos, sobre todo a países del tercer mundo. Un negocio redondo que la Guardia Civil ha frenado en una operación con 14 detenidos e investigados.

Los detenidos llegaron a "mover" ilegalmente más de 200.000 neumáticos en los últimos cinco años, según los investigadores, que han realizado 17 inspecciones.

Es el resultado de la operación Rotamm (Rotam es rueda en latín. La otra M es de Málaga), que ha llevado a cabo el Seprona de la Guardia Civil de esa provincia con el desmantelamiento de dos negocios en el entorno de Antequera dedicados al comercio fraudulento de neumáticos, tanto dentro de España como fuera de nuestras fronteras.

De esta operación ha informado este sábado la Dirección General del instituto armado, que atribuye a los detenidos delitos contra los recursos naturales y el medio ambiente, falsedad documental, estafa y pertenencia a grupo criminal.

Según han señalado a Efe fuentes de la investigación, estas dos empresas, una de ellas gestor autorizado de residuos, han podido mover en el mercado ilegal 209.100 neumáticos, con un beneficio de más de 1,8 millones de euros.

Además, se ha detectado un fraude al Sistema Integrado de Gestión (SIG) de residuos de unos 300.000 euros al no declarar una ingente cantidad de neumáticos.

Las fuentes han explicado el "modus operandi" de estas dos familias, que se han enriquecido a costa muchas veces de vender a países del tercer mundo neumáticos prácticamente inservibles a un euro la unidad, pero también distribuyéndolos -los que estaba en mejor estado- a talleres para que los vendieran a clientes como artículos de segunda mano.

Tal ha sido su enriquecimiento, que la autoridad judicial ha llegado a bloquearles propiedades y cuentas, con un embargo preventivo superior a los 4 millones de euros tras un inventario patrimonial que en el recuento cifra en 44 los bienes muebles (vehículos, entre otros) y en 16 los inmuebles.

Para entender esta actividad ilícita, lo primero que hay que saber es que un neumático acaba siendo un residuo por dos causas: por la voluntad de su propietario de desprenderse de él o por la obligación legal de hacerlo debido a su deterioro.

Y para que ese neumático ya residuo sea "legal" tiene que pasar por un gestor autorizado que decide dos cosas: si puede ser reutilizado, es decir, vendido de segunda mano porque aún tiene vida útil, o si su destino es el reciclaje y acaba en el tartam de una pista de atletismo o en la funda de un teléfono móvil.

Los agentes del Seprona de Málaga, apoyados por la Jefatura central de esta unidad, constataron que estas dos empresas adquirían los neumáticos en Europa y los transportaban a España, generalmente sin declarar, por lo que no pagaban la correspondiente tasa al SIG ni notificaban a la autoridad medioambiental ese traslado.

Tras una "criba" visual, que a veces realizaba personal sin cualificación, los responsables de las empresas decidían qué neumáticos se destinaban definitivamente a su eliminación o reciclado y cuáles entraban en el circuito de segunda mano.

De estos, a su vez, se seleccionaban los que estaban en mejores condiciones para su venta en España y otros países europeos, dejando el resto para su exportación a terceros países de África y América

Así, los investigadores han detectado la venta de estos artículos, en muchos casos muy deteriorados e inservibles, a países como Senegal, Ghana, Congo, Mauritania, República Dominicana, Bolivia, Paraguay o El Salvador, entre una lista de casi una veintena.

Y en esa amplia actividad ilícita, uno de los delitos que se les atribuye a los investigados y detenidos es el fraude al SIG de España, toda vez que al no declarar la mercancía, tampoco pagaban la ecotasa preceptiva, lo que les permitía vender más barato este material.

Otro de los problemas que conlleva este flujo ilegal es el almacenaje. La mayor parte de los neumáticos comercializados de forma fraudulenta acaban en vertederos ilegales.

En los países del tercer mundo aún es más grave, porque al vendérselos con graves deterioros, se usan para circular muy poco tiempo y acaban en vertederos sin control, expuestos a las lluvias y acumulando agua que luego se convierte en un hervidero de mosquitos.

Zonas endémicas de paludismo ven así agravados los problemas medioambientales y de salud pública, como resaltan a Efe las fuentes de la investigación.

La operación ha sido dirigida por el Juzgado de Instrucción número 1 de Antequera (Málaga) y coordinada por el fiscal delegado de Medio Ambiente de esta provincia, que la ha impulsado con el apoyo de las agencias policiales europea Europol y latinoamericana Ameripol.