Ejemplar de cuervo
Ejemplar de cuervo GTRES

La tonalidad del plumaje de las aves influye a la hora de determinar sus áreas de distribución. Así lo confirma un estudio llevado a cabo por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y la Estación Biológica de Doñana (EBD), ambos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Los resultados corroboran que las aves que ocupan las áreas más calurosas y soleadas presentan una pigmentación del plumaje más clara, lo que sugiere que las más oscuras ven limitadas las zonas donde pueden habitar en función de la temperatura y radiación. Los cuervos son un ejemplo de aves oscuras que ven restringida su área de distribución.

La pigmentación de los animales tiene numerosas funciones adaptativas. La más común, y también la más conocida, es la de protegerlos frente a la radiación solar ultravioleta, asociada a la pigmentación producida por melaninas.

"La pigmentación afecta a la facilidad con que la superficie de los animales absorbe radiación solar y gana calor, por lo que en este trabajo nos hemos centrado en examinar si esto podría suponer una limitación en la distribución de las aves debido a que sus temperaturas corporales son elevadas y constantes", comenta el investigador del MNCN Luis Carrascal.

La investigación ha cuantificado detalladamente las tonalidades del plumaje en 96 especies de aves y han contrastado los datos con su nicho climático obtenido a partir del atlas de las Aves de España a escala de 10x10 km. Asimismo, han calculado los efectos de la temperatura ambiental, la insolación y la precipitación sobre la distribución de las aves.

"Es un campo que se ha estudiado mucho con animales ectotermos como los reptiles, pero que apenas se ha investigado en aves u otras especies endotermas, que regulan su propia temperatura", señala el investigador de la EBD Ismael Galván.