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Un reloj de pared. EUROPA PRESS

La madrugada del próximo domingo, 25 de marzo, a las 2.00 horas serán las 3.00 horas y dará comienzo el horario de verano, que se extenderá hasta el último fin de semana de octubre, cuando el reloj volverá al horario de invierno.

El cambio horario forma parte de la Directiva Europea que afecta a todos los Estados miembro de la Unión Europea con el objetivo de aprovechar mejor la luz solar por la tarde. Por tanto, el cambio es obligatorio y siempre se produce en las mismas fechas y horas en el conjunto de la UE, de modo que no existe la posibilidad de que un Estado miembro no aplique este cambio de hora.

Eso sí, en los últimos meses el Parlamento Europeo -con 384 votos a favor de un total de 750- ha avanzado en su propuesta de revisar el cambio de horario, porque este también trae una serie de desventajas y genera problemas, sobre todo en la población.

La Directiva 2000/84/CE es la que marca que todos los países de la UE tienen que modificar su horario el último fin de semana de marzo, algo que no incluye, tal como se refleja en el texto de la medida comunitaria, a los territorios de ultamar.

Finlandia, con el apoyo de otros países como Alemania, Bélgica o Francia, puso en marcha un texto en el que pedía una revisión sobre el cambio del huso horario al entender que el ahorro energético es "mínimo" y en cambio se producen efectos negativos sobre los ciudadanos.

Aunque la votación en el Parlamento es rotunda a favor de la revisión, una vez que la Comisión decida que el texto tiene que salir adelante, la Eurocámara tendrá que llegar a un acuerdo con el Consejo (por el procedimiento de codecisión).

El trámite, por tanto, no es inmediato, y en caso de que se decida suprimir los cambios horarios (el de invierno y el de verano), todos los Estados miembros tendrán que atenerse a la medida al mismo tiempo. Pero, ¿cuáles son los pros y los contras de adelantar una hora el reloj?

Ventajas

Es la postura que defiende la Comisión Europea. El mantenimiento de ese cambio de hora, dice,  tiene impactos positivos en el ahorro energético, en los sectores de transporte, comunicaciones, seguridad vial, condiciones de trabajo, modos de vida, salud, turismo u ocio.

A esta teoría se suma también el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) del Ministerio de Industria, Energía y Turismo, que apunta que el potencial de ahorro en iluminación en España podría representar en torno al 5% del consumo eléctrico en iluminación, que equivale a unos 300 millones de euros.

De esa cantidad, 90 millones correspondería al potencial de los hogares españoles, lo que supone un ahorro de 6 euros por hogar; mientras que los otros 210 millones de euros restantes se ahorrarían en los edificios del terciario y en la industria.

A pesar de estos efectos positivos, el cambio de horario, apunta el IDAE, tiene que ir acompañado de un comportamiento responsable por parte de los ciudadanos. Por ello, recomiendan apurar al máximo la luz natural, utilizar tecnologías de bajo consumo o utilizar colores claros en las decoraciones.

Desventajas

En este sentido, los mayores efectos se dan en el cuerpo humano. El cambio de hora produce descompensación en la dinámica del día a día y por tanto una alteración en las horas de sueño.

Se produce una especie de 'jetlag' en nuestro ritmo de vida, a pesar de que, como se suele decir, anochece una hora más tarde y eso provoca que haya más horas de luz natural. Necesita que las personas tengamos un periodo de adaptación de uno o dos días.

Otro punto a tener en cuenta es el de la conciliación: este cambio horario se une al hecho de que algunos países como España tienen hábitos distintos a otos países de la UE (entrada y salida del trabajo, comidas...), de ahí que algunas asociaciones como Arhoe reivindiquen un "uso distinto de nuestro tiempo".

De esta manera, piden una modificación de las jornadas laborales para mejorar tanto la vida familiar como la productividad. Lo que Arhoe solicita es "una profunda modificación de los horarios en España, que nos ayude a ser más felices, a tener más calidad de vida, y a ser más productivos y competitivos".

A raíz de esto, el Gobierno de Mariano Rajoy tiene en mente desde 2016 adaptar el horario peninsular - de Baleares- al Western European Time, que es el que tiene Canarias y otros países como Portugal o Gran Bretaña. El objetivo, mantuvo Moncloa en su momento, es "adaptar el huso a nuestras necesidades", pero la propuesta todavía no ha avanzado.

Encuesta

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