Albert Boadella, elegido presidente de Tabarnia, se ha presentado en la casa que actualmente ocupa el expresidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, en Waterloo (Bélgica) para pedir, desde una tienda de campaña situada en el jardín, una reunión "al más bajo nivel".

"Carlitos, Carlitos, baja", grita el dramaturgo tras asomar la cabeza desde la tienda y bajo la lluvia. "Sabemos que estás detrás de las cortinas", le dice, tal como muestra un vídeo compartido por la cuenta oficial de Twitter de la plataforma.

Con las cámaras de algunos curiosos, Boadella ha asegurado que quiere contarle a Puigdemont "cómo ha arruinado a los catalanes". Además, ha comparado medios: "Como ven, los nuestros son modestos", ha dicho señalando la tienda de campaña de la que ha salido, mientras que los del expresidente catalán, "no tanto", sentenció.

"Ya estamos preparados, estamos aquí para la conferencia al más bajo nivel, ven y te contaremos los desastres que nos has organizado; nos has dejado sin un duro", aseveró Boadella, ayudado por un megáfono.

Puigdemont es un "frescales"

"Carlitos, en Madrid te está esperando el señor Pablo Llarena", voceó el cómico, megáfono en mano, en alusión al magistrado del Tribunal Supremo encargado de la instrucción del desafío institucional en Cataluña.

Ante un pequeño dispositivo policial y  una docena de activistas que le acompañaron, el dramaturgo reconoció que no cree que Puigdemont vaya a rectificar y le calificó de "frescales" y "aprovechado".

En declaraciones a la prensa, el "presidente" de Tabarnia, se refirió también a la posible investidura hoy de Jordi Turull. Una situación que dijo, denunciará por "competencia desleal" hacia el gremio de payasos.

También estuvo el periodista deportivo, Tomás Guash

Por su parte, y en su papel de responsable de Deportes de la región ficticia de Tabarnia, Tomás Guash avanzó que la plataforma contempla organizar la Vuelta Ciclista de Tabarnia, y que esta pasaría por Waterloo.

La actuación, que se desarrolló sin incidentes, contó también con un pequeño autobús naranja que ejerció de "embajada móvil" de Tabarnia.

El acto terminó con los activistas posando frente a la villa de Puigdemont en Waterloo, una acomodada zona residencial a 20 kilómetros de Bruselas, y desplegando una pancarta en la que podía leerse: "No a una Cataluña sin España".

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