Aeropuerto de Ámsterdam
El aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. SHIRLEY DE JONG / WIKIPEDIA

A la hora de buscar empleo en la Unión Europea, fuera de España, Holanda es un país atractivo. Pero detrás de algunas buenas ofertas se esconden abusos y engaños. Hay empresas temporales de empleo (ETT) que están aprovechándose de la necesidad de decenas de españoles. Toma nota y desconfía si en la oferta aparece el nombre de Hobij, PRAN, 100PRO, T&S Flexwerk, Synergie, Otto o Covebo.

Asegura Izquierda Unida que estas empresas están abusando de españoles que buscan empleo en Países Bajos, fundamentalmente del sector de la logística. Operan en España a través de sus webs o portales de empleo, pero una vez en Holanda, "los trabajadores firman un nuevo contrato cuyas condiciones suelen ser diferentes a aquellas del contrato que firmaron en origen", incluidos contratos "de cero horas", por los que "los trabajadores ponen su tiempo semanal a disposición de la empresa sin que esta les garantice unas horas mínimas de trabajo".

Así lo asegura Miguel Ángel Bustamante, diputado de IU. "Este tipo de contratos hace que, como la empresa les costea el alojamiento y los pagos de los recibos del agua y la luz, muchos de estos trabajadores terminan incurriendo en 'nóminas negativas', es decir, generan menos dinero del que deben a las empresas", explica

El Gobierno conoce esta situación, pero, denuncia IU, "no ofrece más alternativas para erradicar las irregularidades". Bustamante se refiere a la respuesta obtenida por el Ejecutivo a su pregunta sobre las medidas para evitar las actuaciones de estas "empresas de dudosa legalidad y las mafias ligadas a las migraciones que abusan de muchos trabajadores españoles que han emigrado a otros países de Europa".

Asegura el parlamentario que estos españoles trabajan en "condiciones laborales enormemente precarias, que, en muchos casos, rozan la semiesclavitud". Según denuncia la coalición de izquierdas integrada en el Congreso en el grupo de Unidos Podemos, el Gobierno constata en su respuesta que la condición de no residentes de estos trabajadores les acaba perjudicando respecto al ejercicio de sus derechos y en su trato fiscal.

"Las ETTs que operan en el sector", reconoce el Gobierno, "son conscientes de esta situación y suelen enviar de vuelta al cabo de un tiempo a estos trabajadores cuando surgen problemas, aprovechando para ello el factor de no residencia de estos trabajadores'. Frente a esto, Bustamante critica que el Ejecutivo no parece "preocupado por el grave alcance real de estas prácticas, que siguen produciéndose".

El diputado rechaza la "comprensión" con este trato. "No vale con reconocer que se dan irregularidades laborales, sino que hay que mostrar más firmeza para erradicarlas", apostilla, ironizando después que, "hasta cierto punto, esta actitud es comprensible" pues cree "imposible conseguir que haga lo mismo con las prácticas similares o aún más graves" que, denuncia, se producen en España.