La película Loving Pablo cuenta la historia del narcotraficante colombiano Pablo Escobar desde el punto de vista de la periodista Virginia Vallejo, que se convirtió en su amante y que después vio derrumbarse su mundo a la vez que caía el imperio de Escobar. A Virginia Vallejo la interpreta Penélope Cruz, en una cinta de Fernando León de Aranoa en la que comparte protagonismo con Javier Bardem.

¿Cómo ha sido meterse en la piel de una persona real, que está viva? ¿Tuvo contacto con ella?
No hablé con ella. Ella cedió los derechos de su libro y eso me ha ayudado mucho a la hora de preparar el personaje, porque refleja su cabeza, su forma de ver la vida. Me ayudó mucho investigar en eso. También tenía horas y horas de material de ella dando entrevistas , porque ella era una periodista muy respetada en su país, hasta que entró en esta relación tras la que todo se fue desmoronando, perdió su trabajo, tuvo amenazas de muerte... su vida quedó marcada por esa relación.

¿Cómo ha sido rodar en inglés con acento colombiano?
Pues fue posible gracias a muchos meses de preparación y a profesoras maravillosas. Escuché mucho a los paisanos de allí, en mi caso a rolos, que son los de Bogotá y en el caso de Javier paisas, que son dos acentos muy diferentes. El reto era no irnos el uno al acento del otro. Primero tuvimos que aprenderlos muy bien en Español para después hacerlos en Inglés. Fue un reto, pero a mí me encantan esos retos, con idiomas, acentos... y gracias a que me gustan disfruto de esos procesos, que suelen ser bastante largos y bastante intensos.

¿Cuántos insultos nuevos ha aprendido?
Pues es que tienen unos cuantos buenísimos, no te los puedo decir... (risas).

¿Es raro oírse doblada por otra actriz?
Siempre es raro, sí. Yo he doblado algunas de mis películas que he hecho en otro idioma, pero es complicado a veces por temas de fechas y porque me gusta que se vea la versión original.

¿Qué le dijo a Javier la primera vez que le vio caracterizado de Pablo Escobar?
Creo que salí corriendo (risas) era muy impresionante la pinta.

Tienen una escena muy dura en la que él haciendo de Pablo, la hace llorar ¿incluso conociéndole impresiona?
Te afecta. Aunque yo no soy de llevarme los personajes a casa, porque creo que no mejora el trabajo, porque no tiene nada que ver con la interpretación. Pero cuando estás haciendo algo así estás al 100% pero tienes que entrar y salir de la ficción varias veces al día para respirar, para airearme, porque había escenas muy duras.

¿Cuál fue la más dura?
La de La Catedral, que es cuando esta mujer ya está en un grado de desesperación absoluto, lo ha perdido todo, teme por su vida y le pide a Pablo una ayuda que para él sería muy fácil dársela, pero ves el maltrato psicológico que él ejerce, además de la otra violencia bestial que también está contada en la película.

No se ha endulzado nada...
Si cuentas esta historia tienes que contar la violencia, hay que mojarse con eso.

Volvamos a esa violencia psicológica, ¿Cómo la vive el personaje?
Poco a poco ella se da cuenta de dónde se ha metido y su parte de responsabilidad de haberse acercado a ese mundo, de haberse metido ahí y ver que cuando quiere salir no puede.

¿Es menos incómodo rodar una escena de sexo cuando se hace con tu pareja?
Creo que ni te lo planteas, porque siempre es algo extraño y peculiar. Yo tengo el sueño de dirigir desde que tenía 16 años y sé que algún día tengo que rodar una película en la que haya unas cuantas secuencias donde se cuente cómo se ruedan esas escenas en el cine.

Habrá muchas anécdotas sobre rodajes...
Yo he visto hasta a alguien matando una mosca encima de un actor en una parte que estaba fuera de plano, he visto cosas muy extrañas en el cine y da para mucho.