El madrileño Santiago Segura vuelve a estar de gira promocional como director. Su camiseta con el título de la película en cuestión lo delata, y no, no es una nueva entrega de Torrente. Esta vez, el cineasta ha rebajado el tono de sordidez y ha construido Sin rodeos, una divertida comedia coral con Maribel Verdú en el centro de todo, una acertada adaptación de la película chilena Sin filtro.

¿Cómo llegó hasta esta pelícual?
Llegó ella a mí. Nicolás López, a los 20 años, produjo su primera película, y desde entonces nos une una amistad. Y él me tiene en consideración –increíble, no sé por qué– como yo a Guillermo del Toro, que le mando siempre las películas de Torrente antes de acabar, por si tiene alguna sugerencia. A mí me gusta la opinión de un ser superior y parece que a Nicolás le gusta la opinión de un ser inferior, que soy yo, y me manda sus películas. En cuanto vi esta supe que tenía que hacerla en España con Maribel Verdú. Se lo dije a él y se puso supercontento. Además, luego la estrenó y fue la segunda película más taquillera de la historia del cine chileno. Tengo buen ojo.

Además, por su tono feminista, llega en un momento ideal.
Parece que se rodó hace una semana, pero esto se empezó a gestar hace dos años y medio. Más que feminista es una comedia liberadora, donde empatizas con el personaje, que es una mujer oprimida, que está sufriendo, y tú te angustias, y de repente empiezas a liberarte con ella y sales del cine con las endorfinas a tope, con un chute de alegría y vitalidad.

Es un cambio grande respecto a Torrente.
Torrente es una película difrente, punki, más gamberra, más sucia. Vi las estadísticas y el 70% de los que la disfrutan son hombres. No hacía un cine que gustase a las mujeres. Eso me irritaba. Hay chicas muy fans de Torrente pero en general es un humor más zafio, más brutal o más grosero y les podía molestar. Así que me hace mucha ilusión haber hecho esta película con otros códigos de comedia que también uno puede abordar. A mí me gusta la variedad. Ahora estoy totalmente oxigenado, casi me siento George Cukor, un director de actrices.

Entre los muchos secundarios aparece brevemente Cañita Brava.
Soy muy friki con mis amigos, y el pobre Cañita me llama todas, todas las semanas –algunas dos o tres veces– para ver cuándo hacemos la siguiente de Torrente, así que le he dado un papelillo.

¿Cómo cree que funcionará la película?
El otro día hicimos un pase en la Complutense y Maribel y yo nos metimos para ver las reacciones. ¡Cómo se reían! Parecía un público ficticio, como si hubieran pagado a cada uno para complacernos. Yo sentí que todos los chistes funcionaban... Y eso mola, porque yo cuando hago una película en el fondo lo que quiero es dar una especie de bálsamo.

¿Por qué?
La felicidad y la alegría nos falta tanto que, si tú puedes estar una hora y media sonriendo y sales con un poquito de positividad, yo ya me siento satisfecho. Si has tirado siete u ocho euros y sales feliz, pues bien invertidos están. No quiero que me odien diciendo, "joer macho, me has hecho perder mi tiempo y mi dinero, no, yo siempre he procurado". Me dicen que soy un vendemotos, pero vendo motos con potencia, no pescado podrido.

En la película critica la tecnología y las redes sociales, ¿les tiene manía?
No lo odio, pero es verdad que nos esclaviza y nos satura. Como todas las cosas en la vida, habría que medirlas un poquito. Yo mismo a veces me digo "joder, pero tío, deja de mirar el Twitter, lee un libro, haz otras cosas, habla con un amigo, no por Whatsapp". O el tema de los emoticonos...

¿Qué sucede con ellos?
Cualquier cosa que diga tengo que poner el guiño luego porque, si no, no entienden que es ironía. Coño, antes se entendía sin poner el emoticono. Yo hablaba siempre irónicamente, y por Whatsapp decía una burradas bestiales y no tenía que hacer esa mierda. Es un poco liberarse decir que estoy hasta la polla de eso, por supuesto lo voy a seguir utilizando y yo creo en la bondad de las redes sociales, pero como todo, en exceso, es perjudicial. Una cosa que se ha hecho para que nos comuniquemos mejor y estemos más entrelazados nos hace estar más aislados y ser más egoístas. Es absurdo.

En plena promoción ha sacado tiempo para volver a Tu cara me suena.Es usted el comodin del programa.
¿Tú has visto algún otro director cantando y bailando disfrazado de Rafaella Carrá en un talent show? Soy un director atípico, que no me quieran encasillar con Torrente.