El Rafita
Imagen de archivo de Rafael García Fernández, alias el Rafita, condenado por el asesinato de Sandra Palo en 2003. AGENCIA ATLAS

Rafael García Fernández, alias el Rafita, condenado por el asesinato y violación de Sandra Palo en 2003, ha vuelto a ser detenido este viernes por la Policía Nacional, en esta ocasión como parte de una macrooperación internacional contra el robo de vehículos, despiece y venta, en la que hay un total de 30 arrestados.

Su última detención se suma a más de una treintena de antecedentes que ha ido acumulando desde que es mayor de edad. A eso hay que añadir los cometidos durante su etapa de libertad vigilada, es decir, mientras cumplía la segunda fase de las medidas judiciales establecidas por el crimen de Sandra Palo. La mayoría han sido por robo de vehículos, usurpación de vivienda, daños y delitos contra la seguridad vial. Ha ingresado al menos dos veces en prisión, de la que ha salido a los pocos meses. 

Hasta hace unos años, Rafael Fernández García —ahora García Fernández porque se cambió los apellidos para despistar a la Policía— vivía en Alcorcón, pero posteriormente se trasladó a la Cañada Real Galiana cuando fue desahuciado de la vivienda familiar de protección oficial.

Historial delictivo

El próximo mes de mayo se cumplen 15 años del brutal asesinato de Sandra Palo a manos de cuatro jóvenes, tres de ellos menores de edad, quienes la llevaron a un descampado en el que la violaron, la atropellaron y la quemaron tras rociarla con gasolina.

El Rafita, que ahora tiene 29 años, fue uno de los autores de este asesinato cuando contaba solo con 14 años, crimen por el que cumplió cuatro años de condena en un centro de internamiento, al cabo de los cuales quedó en situación de libertad vigilada. Desde entonces, ha sido detenido en múltiples ocasiones por diversos delitos de robo o pertenencia a una banda dedicada al tráfico de vehículos.

Pero la acusación más grave que soporta es pertenecer a un grupo criminal desarticulado en 2011 en la operación Ceniza. Sus integrantes, asentados en la Cañada Real Galiana, desguazaban coches robados para vender las piezas. Sobre el Rafita pesaba entonces una orden de busca y captura tras lograr escapar de esta operación policial. Meses después, en marzo de 2012, fue detenido y liberado un día después.

En abril de 2014 salió de prisión después de haber permanecido en la cárcel ocho meses de los diez a los que había sido condenado por un delito contra la seguridad vial y por atentado contra la autoridad, tras ser detenido por agentes de Policía Local de Getafe pertenecientes a la subinspección de Perales del Río.

15 años del asesinato de Sandra Palo

El asesinato de Sandra Palo cumplirá en mayo su decimoquinto aniversario. La joven de la localidad madrileña de Getafe desapareció en la madrugada del 17 de mayo de 2003 cuando regresaba de tomar algo con unos compañeros de un taller ocupacional al que solía acudir.

María del Mar Bermúdez, madre de Sandra Palo, ha señalado tras la última detención del Rafita que el homicida de su hija "quizá no cometa otro crimen similar, pero seguirá haciendo daño a la sociedad".

Bermúdez ha defendido que la nueva detención del Rafita este viernes resulta "indignante", pero que no le "pilla de sorpresa": "Cuando él salió del centro de menores ya anuncié que iba a seguir delinquiendo, y no me estoy equivocando". "Todo el mundo sabía que sus informes no eran favorables; sin embargo, estamos en las mismas", ha criticado María del Mar Bermúdez, "cansada" tras un nuevo hecho delictivo del asesino de su hija —esta vez por formar parte de una banda de robo de vehículos para su despiece en la Cañada Real— y "resignada" porque lamenta que "nunca" le verá en prisión por ese crimen.

En este punto ha cargado contra la justicia: "Está claro que no funciona la Ley de Menores ni el Código Penal". "Ojalá las penas fueran más duras", ha reclamado Bermúdez, y ha recordado que el Rafita tenía tan solo 14 años cuando violó, atropelló y finalmente quemó viva a su hija.

Tras el asesinato de Sandra Palo, María del Mar Bermúdez emprendió una lucha por lograr la modificación penal de la ley que regula la responsabilidad penal de los menores. Su batalla la llevó hasta Estrasburgo junto a su marido para solicitar el endurecimiento de las penas a los menores a nivel europeo.

En 2008, solicitó ante el Parlamento europeo que los menores que hubieran cometido delitos muy graves pasaran a la cárcel al cumplir los 18 años, una cuestión que entonces fue admitida a trámite por el Parlamento Europeo, aunque finalmente no llegó a buen término.

Además, han organizado numerosas manifestaciones para reclamar estas medidas y ha puesto en marcha recogida de firmas para instar estos cambios legislativos. De hecho, llegaron a entregar en 2005 más de un millón de firmas ante el Congreso.

También pusieron en marcha la Asociación Sandra Palo (para la defensa de las libertades) a través de la cual se personan en numerosos casos judiciales.

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