Ignacio Robles, bombero objetor
Ignacio Robles, bombero de Bilbao que se negó a colaborar en la carga de armas españolas a un barco saudí. Elena Buenavista

Ignacio Robles (Bilbao, 1975) es un bombero al que la Diputación de Bizkaia ha abierto un expediente sancionador por haberse negado durante una guardia a colaborar en la carga de cientos de toneladas de armas de fabricación española en un barco con destino Arabia Saudí.

Robles fue invitado por Amnistía Internacional al acto de presentación de la memoria anual de derechos humanos durante el cual la organización destacó que en España ha vuelto peligroso "alzar la voz" por los derechos humanos y que 2017 ha sido un "mal año para la libertad de expresión".

Cuenta enseguida que se hizo bombero para salvar vidas y está "orgulloso" de su profesión, pero en los últimos meses está atravesando "un infierno" porque el expediente podría suponer la pérdida del puesto de trabajo durante un tiempo entre 3 y 6 años.

¿Qué hizo usted exactamente el 17 de marzo de 2017 en el puerto de Bilbao?
Fui llamado a labores preventivas en la carga de toneladas de bombas con destino a Arabia Saudí. No quise ser cómplice y me planté. Eso originó unos minutos de retraso a la operación, pero no tuvo mayor trascendencia, ni mereció el reproche ese día de mis jefes.

Pero le expedientaron...
Un mes después me entero de que tengo abierto un expediente sancionador por una falta muy grave que podría conllevar la pérdida del puesto de trabajo de 3 a 6 años. Se me cayó el mundo encima. Menos mal que tuve de mi lado a mi familia, a organizaciones, sindicatos, algunos partidos políticos, periodistas, escritores. Y 170.000 personas firmaron en una web una petición para que no se me expedientara.

¿Le sorprendió que hubieran decidido sancionarle?
Sí, porque ha habido bomberos que se han negado con anterioridad a otras tareas y nunca había tenido consecuencias, tareas como retirar pancartas o apagar barricadas, ese tipo de cosas.

¿En qué situación se encuentra el proceso?
Mi abogado me dice que las cosas van por buen camino, no está resuelto aún, parece que se va a resolver con una sanción económica, que no irá más lejos. Que lo de quitarme el empleo es desproporcionado. Aunque, acabe como acabe el expediente, el daño ya está hecho. Me ha pasado factura físicamente (he perdido siete kilos por el estrés brutal y muchas noches sin dormir), he gastado un montón de dinero en abogados... Y eso sin contar el tiempo que perdido con mi familia.

¿Lo volvería a hacer?
Es curioso porque después de lo del puerto, como pensaba que no iba a tener ninguna consecuencia, participé en otra acción contra la exportación de armas, con Greenpeace. Eso fue antes de que me informaran del expediente. Después, mi vida dio una vuelta tan drástica que ahora mismo ni se me ocurriría participar en ninguna acción de momento hasta que se resuelvan un montón de frentes que tengo abiertos.

¿Considera que su expediente fue 'un aviso a navegantes' para frenar futuras protestas?
Sí, pero aunque por un lado hayan logrado que el personal alrededor del tema de las bombas (bomberos o estibadores y puede que policías) no se movilice, también han conseguido un gran rechazo social y eso creo que no lo tenían calculado.

¿Siguen saliendo barcos cargados de armas españolas desde Bilbao con destino a Arabia Saudí?
Siguen saliendo barcos exactamente igual. Ahora toman medidas que antes no tomaban. Los barcos de la naviera saudí que recogen las bombas navegan hasta Bilbao con el sistema de localización obligatorio desconectado, que es una infracción muy grave de tráfico marítimo y no tiene consecuencias para ellos, nadie les pone ninguna pega. Vienen con el localizador apagado para que, precisamente las organizaciones (pacifistas) no sepan que vienen.

La organización Greenpeace protagonizó una nueva acción contra otro carguero saudí en Bilbao...
El viernes pasado hubo una acción en el puerto. Sí, los activistas fueron identificados, y se ha publicado que para alguno de ellos se pide hasta cuatro años de cárcel.

¿Qué llevaba a bordo el barco con el que no quiso colaborar? ¿Se sabe?
Llevaba granadas de mortero, 26 contenedores en los que caben 28 toneladas en cada uno. Eran cientos de toneladas que iban destino a un país que la ONU considera culpable de la tragedia humana más grave del planeta, los ataques a Yemen, donde cada 10 minutos muere un menor de cinco años. Yo tengo dos hijos menores de cinco años y me dan ganas de llorar. Para que la gente lo entienda, 30 toneladas de bombas arrasaron Gernika y España ha exportado ya a Arabia Saudí 12.000 toneladas. Con nuestra complicidad.

Hay quien califica a los activistas por los derechos humanos como los nuevos héroes, ¿se considera usted un héroe?
De ninguna manera, lo que pasó aquel día fue un acto privado que yo hice para mí. El mérito de todo, curiosamente, lo tiene la Diputación de Bizkaia porque al abrirme expediente se ha dado a conocer el caso. Si no lo hubieran hecho, no se hubiera enterado nadie.

¿Ha sacado alguna enseñanza de lo que le está pasando?
Que una acción muy pequeña puede tener consecuencias importantes.

Bomberos que paran desahucios, bomberos que se juegan prisión por rescatar refugiados en Grecia y ahora usted, ¿son de otra pasta?
Creo que precisamente por ser funcionarios somos más conservadores, que estos son casos aislados. Pero desde luego que si preguntas a la mayoría de mis compañeros estoy convencido de que se sienten muy incómodos en la carga de armas, que tienen problemas de conciencia... pero tienes una familia, una hipoteca y ves amenazado eso, pones la balanza y dices me trago mis principios y doy de comer a mi familia.

¿Qué le diría a un ciudadano que se plantea la protesta cívica y pacífica por los derechos humanos?
Mi mensaje más que a los activistas va dirigido a la sociedad en general, para decirle que cada agresión a una persona que está intentado defender derechos no es una agresión individual, sino hacia todos y que la respuesta debe ser de todos. No podemos dejar a esas personas solas. Esas personas están haciendo algo por nosotros y nosotros tenemos que responder.