Uno de los hijos del fiscal jefe de Andalucía, Luis Portero, que fue asesinado en el portal de su casa de Granada el 9 de octubre de 2000 de dos disparos en la cabeza, ha asegurado que mientras su padre agonizaba, "la propia banda terrorista llamó a casa para confirmar" que había muerto.

Daniel Portero ha comparecido como testigo en el juicio que ha quedado este viernes visto para sentencia en la Audiencia Nacional contra el ex dirigente etarra Juan Antonio Olarra Guridi por ordenar el atentado contra el fiscal.

Según el testigo, las semanas anteriores a su muerte, Luis Portero "estaba muy preocupado y nervioso" porque "le habían denegado la defensa personal que él había solicitado al conocer que era objetivo de ETA".

A Portero le denegaron la defensa personal que solicitó semanas antes de su muerte

También han comparecido los dos miembros del "comando Andalucía" -Jon Igor Solana y Harriet Iragi- que actualmente cumplen condena por ser los autores materiales del asesinato.

Ambos han asegurado que no conocían a Olarra en el momento en que integraban el comando y que sus declaraciones ante la policía -en las que señalaban al procesado como quien les daba desde Francia las órdenes, los objetivos y la documentación para llevar a cabo los atentados en España- carecen de validez porque "fueron efectuadas bajo torturas".

En su informe de conclusiones finales, el fiscal Juan Moral ha mantenido su petición de pena de 30 años de prisión para Olarra al considerarle el inductor del asesinato. El representante del Ministerio Público ha argumentado que el tribunal debe recoger en su sentencia condenatoria el "nulo valor" de las acusaciones de malos tratos de los etarras que han comparecido en el juicio, porque las lesiones que presentaban, ha añadido, "son fruto del forcejeo" al ser detenidos por la Policía.  También ha solicitado que Olarra indemnice a la mujer y a los cuatro hijos de Portero con 750.000 euros. 

También ha solicitado que Olarra indemnice a la mujer y a los cuatro hijos de Portero con 750.000 euros.
Iragi y Solana fueron detenidos en Sevilla el 16 de octubre de 2000, una semana después del asesinato de Portero, tras una persecución por las calles de la capital andaluza iniciada inmediatamente después de que cometieran el atentado que costó la vida al coronel médico Antonio Muñoz Cariñanos.

A Olarra le entregaron temporalmente las autoridades francesas el pasado 17 de julio para ser juzgado, entre otras causas, por este asesinato y por el atentado contra una furgoneta de la Armada en el barrio madrileño de Vallecas en el que fallecieron seis personas, hechos por los que ya ha sido condenado a 1.253 años de cárcel.