Bolsa
El IBEX 35, principal indicador de la Bolsa española, se sitúa a la cabeza de las caídas en Europa. EFE/Emilio Naranjo

El desplome de ayer en Wall Street (que prosigue hoy con una caída del 1,8% en la apertura del parqué estadounidense) ha provocado un derrumbe en forma de dominó en las bolsas asiáticas (el Nikkei japonés cayó un 4,7%) y otro, algo menor, en las europeas.

Entre éstas últimas, la española ha sido una de las peores paradas. El Ibex 35 ha perdido un 2,53%, se deja 254 puntos y queda en 9.810 enteros, su nivel más bajo desde marzo. Es la cuarta caída consecutiva en el parqué español, enlazando con las del jueves (-0,5%) y viernes (-1,81%) de la semana pasada, así como ayer lunes (-1,44%). Y todos los grandes valores (excepto Siemens) han perdido terreno: los títulos de ACS pierden un 4,01%, los de Iberdrola un 3,96%, Gas Natural Fenosa un 3,57%; Telefónica, un 2,57%; BBVA, un 2,34%; e Inditex, un 2,70%.

Un inicio aciago de febrero para los parqués después de un enero muy positivo. Y un entorno bajista del que no se libran el resto de las plazas europeas: París retrocede un 2,35%; Fráncfort, un 2,32%; Londres, un 2,64% y Milán un 2,08%.

¿Por qué se está produciendo esta caída?

Los expertos no circunscriben las caídas a un solo motivo. "A diferencia de otros crashes históricos de la Bolsa, en esta ocasión no hay una noticia negativa que lo explique", asegura Felipe López Gálvez, analista de Self Bank. "El miedo se propaga muy fácilmente, generando un clima desconcertante que puede provocar movimientos irracionales".

1. El riesgo de la inflación. El buen dato de empleo que mostró el viernes EE UU y el crecimiento de sus salarios genera expectativas de un alza de los precios. "Los sueldos crecieron un 2,9% y esa variación no se veía desde 2009", dice López-Gálvez. Con la inflación apuntando al alza, la Reserva Federal (Fed) podría verse tentada a endurecer las condiciones para acceder al dinero y hacer crecer los tipos de interés de forma más acelerada a lo esperado. "Si esto pasa, el fuerte crecimiento económico actual podría ahogarse", dice Dave Lafferty, estratega de Natixis.

2. Expectativa de subidas de tipos. Después de las tres subidas de 2017, los tipos en EE UU se hallan en una banda del 1,25% al 1,5% y algunos expertos los ven por encima del 2% este mismo año. La decisión la tomará Jerome Powell, que ayer tomó posesión de su cargo al frente de la Fed en sustitución de Janet Yellen. "Es altamente improbable que haya una recesión a la vuelta de la esquina, de manera que la única causa de las caídas bursátiles parece ser que el mercado que trata de adaptarse a un escenario futuro de subidas de tipos de interés", asegura López Gálvez.

3. Si el BCE lo imita, malo para las empresas más endeudadas. El Banco Central Europeo sugirió en su última reunión que hasta 2019 no subiría los tipos —ahora en el 0%— aunque si EE UU acelerase sus alzas podría cambiar la idea de los gerifaltes en Francfort. Subir los intereses sería una mala noticia para las compañías con mayor volumen de deuda y para las firmas de infraestructuras que necesitan mucha financiación para iniciar sus obras; de ahí que las mayores caídas del Ibex las firmen la constructora ACS, la siderúrgica Arcelor Mittal o la firma de infraestructuras de teleco Cellnex. Tampoco sería bueno para las pymes porque el préstamo bancario se encarecerían de forma paralela a un subida de los tipos de referencia.

4. Recogida de beneficios por los inversores. Las caídas en Wall Street se han producido tras su mejor enero desde 1997, así que la recogida de ganancias puede ser otra causa del derrumbe. Es decir, que las acciones de las bolsas mundiales quizás estaban altas por la euforia de la situación económica global. "Puede que las valoraciones de los títulos hayan sido demasiado exigentes a pesar del fuerte crecimiento de los beneficios empresariales", explica Jorge González, dirección de inversiones de Tressis. "Que las bolsas en algún momento pudieran corregir era algo que nos temíamos todos, pero que las caídas se produjeran de manera tan brusca, no", explica López Gálvez.

5. La renta fija es ahora más atractiva. Otro motivo para la caída es que la renta fija ha ganado atractivo. El bono estadounidense marc auna rentabilidad del 2,8%, su máximo desde enero de 2014. A ese precio, al inversor le podría interesar más asegurar una renta con bonos soberanos y abandonar la renta variable (acciones) que conlleva un riesgo mayor. También despunta el bund alemán, que pasa del 0,42% al 0,73% en un mes. "Se da la circunstancia de que el bono a 5 años alemán aporta ya rentabilidad positiva (0,08%), algo que no ocurría desde 2015", recuerda López-Gálvez. Otros expertos, en cambio, achacan el abandono de las posiciones en acciones como un momento de pánico puntual. "Habrá momentos de volatilidad todo el año, pero todavía hay valor en la renta variable", dice Rosa Duce, economista jefe de Deutsche Bank en España.

6. Malo para los activos de riesgo. Que la renta fija ofrezca más intereses no solo le resta atractivo a las acciones, sino que también hace huir al inversor de otros activos de riesgo como el petróleo (el barril Brent cotiza ahora a 66 dólares cuando hace días sobrepasaba los 70) o el bitcoin (cuesta menos de 6.000 dólares cuando llegó a cotizar a 19.000). "Están en medio de una montaña rusa", señala González: "aunque no se sabe hacia dónde ha ido el dinero puesto que el oro, con la que está cayendo, no parece tener un rumbo claro".