Elefante
Un ejemplar de elefante africano. DUNCAN NOAKES / GTRES

Las autoridades de Costa de Marfil han incautado unos 500 kilos de marfil y 600 de escamas de pangolín que una red internacional de traficantes, cuyos miembros fueron detenidos en la operación, trataba de sacar del país, confirmó hoy la Unidad de Delitos Internacionales de este país africano.

En colaboración con la ONG Eagle Network, especializada en la protección de animales en peligro de extinción, y bajo el mando directo del ministro de Interior y Seguridad marfileño, Sidiki Diakité, la brigada arrestó a seis personas implicadas en la trama, provenientes de Vietnam, China, Guinea y Costa de Marfil.

Su objetivo era sacar del país la mercancía, que proviene principalmente de países de África Central así como de Nigeria y de la propia Costa de Marfil, para llevarla a países como Camboya y Vietnam. Los detenidos serán ahora procesados por la justicia en Costa de Marfil.

La última gran operación marfileña contra el tráfico de escamas de pangolín se produjo en julio de 2017, cuando se recuperaron unas tres toneladas. Según grupos ecologistas, este animal en peligro de extinción es el mamífero con el que más se trafica en el mundo, ya que tiene una gran demanda en países como Vietnam o China, en los que se utiliza para la medicina tradicional o la alta cocina.

En septiembre de 2016, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), celebrada en Johannesburgo (Sudáfrica), decretó la prohibición total del comercio internacional de este animal.

Marfil, bien preciado

Costa de Marfil recibió su nombre de los navegantes portugueses a finales del siglo XVII debido a que en la región se daba un intenso comercio de este material extraído de los colmillos del elefante africano.

Precisamente el tráfico de marfil ha provocado que este paquidermo haya sufrido recientemente la peor caída de población en los últimos 25 años, debido, entre otras razones, a la caza furtiva: en 2015 quedaban 415.000 elefantes, 111.000 menos que en 2006.

En la CITES se intentó prohibir comerciar totalmente con este animal, pero la iniciativa fracasó al no conseguir los dos tercios de los votos necesarios para ser adoptada.

62 países votaron a favor, 44 que lo hicieron en contra -entre ellos, Sudáfrica, Zimbabue, Estados Unidos o la representación de la Unión Europea- y los 12 se abstuvieron.