"Yo no soy jurista, pero mi estrategia ha sido defender a mis hijos hasta el final de los días" respondía Juana Rivas a las preguntas del público en un acto organizado por el colegio oficial de procuradores de Madrid, en el que narró su periplo para concluir que no pierde la fe en la Justicia pese a que "después de llamar a todas las puertas posibles, el resultado que puedo contar", dijo, "es que mis hijos están sufriendo con su padre en Italia y yo  me enfrento a una petición de cárcel y a perderme 6 años de la vida de mis hijos".

La estrategia de Juana Rivas pasa ahora, según explicó su asesora jurídica Francisca Granados, por esperar a la mediación del Defensor del Pueblo, Francisco Fernández Marugan, ante la Fiscalía General del Estado para que se implique en su caso.

El acto estaba centrado en los derechos de los menores víctimas de violencia de género, y Granados lamentó que 18 meses después de que su asesorada pusiera una denuncia por violencia de género contra el padre de sus hijos, Francesco Arcuri, nada se sepa de dicho proceso. "Ningún juzgado, ni español, ni italiano, ha entrado a valorar, investigar y, en su caso, condenar, la situación de violencia de género denunciada por Juana Rivas", lamentó Granados.

Juana Rivas y su equipo consideran que, por ser ella y sus hijos españoles, y porque el denunciado, Arcuri, estaba en territorio español el verano pasado, competía a la Justicia española admitir la denuncia por violencia de género, según las leyes vigentes. Sin embargo, lamentan que se dejara pasar esa oportunidad y que se iniciara un proceso contra Rivas que puede hacer que entre en prisión.

Respecto al proceso de la custodia de los niños, que de momento permanecen con su padre, Rivas dijo confiar en que la pericial psicológica de los menores en el proceso arroje luz sobre sus denuncias y juegue a su favor. Pese a los reveses, esta madre de Maracena (Granada) no pierde sus esperanzas en que finalmente pueda recuperar a sus hijos, uno de los cuales cumplió años el pasado 11 de enero. Entre lágrimas. Rivas dijo que había sido el primer cumpleaños que se había perdido.

Juana Rivas leyó, con la voz entrecortada por el llanto, seis preguntas del caso todavía sin responder. Entre otras cómo es posible que su hijo escribiera una carta pidiendo que se le escuchara y no recibiera respuesta, cómo es posible que si la Justicia española tenía competencia para actuar le dijeran que no se podía hacer nada o cómo es posible que Francesco Arcuri haya presentado documentación falsa, diciendo que sus hijos son italianos, y nadie lo haya detectado.

Finalizó preguntándose retóricamente: ¿Cómo es posible que mi persona se haya convertido para algunas personas y colectivos en diana de los más terribles insultos, injurias, calumnias..., y se manifieste públicamente tanto odio hacia mí por quienes no me conocen de nada?