Manuela Carmena y Ada Colau en un acto en Madrid
Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, y Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid. EUROPA PRESS

Podemos cumplió cuatro años el pasado miércoles sumido en un bache que dura ya meses y que se agravó con el pinchazo del 21-D. Tanto cargos pablistas como errejonistas admiten que el partido necesita un revulsivo y que sus posibilidades de llegar a la Moncloa en las generales de 2020 o de, al menos, conservar su condición de partido con opciones reales de gobierno, dependen de las autonómicas y locales de 2019. En esos comicios, añaden las fuentes consultadas por 20minutos, resultarán decisivos los resultados de Madrid y Barcelona.

En su reaparición tras las elecciones catalanas, el pasado 13 de enero, el secretario general, Pablo Iglesias, pidió "trabajar para revalidar los ayuntamientos y ganar otros". Tanto Iglesias como su secretario de Organización, Pablo Echenique, sacaron pecho la semana pasada de la acción de gobierno de Carmena y Colau, y reivindicaron su gestión como el mejor argumento a favor de Podemos, aunque paradójicamente ninguna de las dos pertenece al partido.

En 2015, la organización morada renunció a competir en las elecciones locales con su marca, y se integró en plataformas de composición variable según la ciudad. Estas candidaturas gobiernan Madrid –Ahora Madrid fue segunda fuerza con 20 concejales, a uno del PP, y Carmena fue investida con el apoyo del PSOE– y Barcelona –BComú sí que ganó las elecciones, con 11 de los 41 ediles en juego–, y también Zaragoza, Cádiz, Santiago de Compostela o A Coruña. Sin embargo, miembros de la dirección estatal admiten que ninguna otra urbe tiene el significado ni el tirón mediático de la capital y la Ciudad Condal, por lo que serviría de poco mantener otros gobiernos si se pierden las ciudades clave.

Gobernar Madrid y Barcelona a la vez, prosigue un cargo de la cúpula afín a Iglesias, traslada un mensaje "muy potente" y sostiene en un momento de flaqueza como el actual la imagen de Podemos como fuerza "de gobierno". Es decir: Carmena y Colau son determinantes porque apuntalan en la mente de los votantes la idea de que Podemos conserva opciones reales de llegar a gobernar España. Sin ellas, el partido sería más vulnerable a factores como el desánimo del electorado progresista o las llamadas al voto útil de otros partidos.

Otro dirigente, que en este caso sintoniza con las tesis de Íñigo Errejón, secretario de Cambio Político –y que será, además, candidato a la Presidencia de la Comunidad de Madrid–, coincide con esa tesis: especialmente el resultado de Madrid, pronostica, será el "titular" de la noche electoral de 2019. Salvar el Ayuntamiento es imprescindible para afrontar la campaña de las generales con garantías. El errejonismo también tiene depositadas esperanzas en el gobierno autonómico madrileño, de donde sueña con desalojar a la derecha tras más de 20 años de mandato del PP.

Cargos destacados de ambas familias avisan de que perder las dos ciudades aceleraría el declive y lastraría de forma irremediable al partido de cara a 2020. En Madrid, la confianza en Carmena es total y se ve clave lograr una alta movilización. En Barcelona, Colau está tocada por la polarización en torno a la cuestión territorial, pero Podemos confía en que se recupere. "Queda mucho", dice un hombre de confianza de Iglesias.