El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, propuso este martes crear dos nuevos impuestos con carácter finalista para sostener el sistema público de pensiones. El primero gravaría las transacciones financieras, y el segundo, con el que se recaudarían entre 800 y 1.000 millones de euros al año, sería un impuesto extraordinario a la banca. El líder socialista argumentó que, "si los españoles contribuyeron con el sudor de su frente al rescate de la banca", es "justo" que ahora sean las entidades las que arrimen el hombro para sostener las pensiones. Además, apuntó que instituciones como el FMI, la UE y los gobiernos de Reino Unido y Francia han planteado una solución similar.

Sánchez intervino este martes en un desayuno en Madrid organizado por el Foro Nueva Economía, en la que fue su primera aparición en este recién estrenado 2018. En materia de pensiones, agrego que es urgente "derogar la contrarreforma del Gobierno" porque "condena" a los futuros pensionistas a pérdidas de hasta un 40% del poder adquisitivo, así como abrir la senda de los incrementos salariales y del salario mínimo para que aumenten las bases de la cotización y los ingresos de la Seguridad Social. Ya este lunes, Magdalena Valerio, miembro de la dirección del PSOE, cargó contra las políticas del PP y cifró en 2.745 millones de euros al año los nuevos ingresos que podrían conseguirse a través de una "cesta de impuestos" para pagar pensiones. Valerio prometió que no afectarían a la clase media y trabajadora.

Los planes del PSOE en este nuevo año pasan, según expresó Sánchez, por "construir diez acuerdos de país" para combatir los que a juicio de Sánchez son "los tres principales retos de España": la desigualdad, la regeneración democrática y una recuperación económica justa. El secretario general dijo que, ante la "disyuntiva" de esperar a llegar al Gobierno o tratar de liderar la acción legislativa desde la oposición en el Congreso y con los gobiernos municipales y autonómicos, los socialistas optan por esto último, y que por eso entablarán un dialogo con colectivos sociales para perfilar, entre enero y mayo, esos diez acuerdos, que se incorporarán a los futuros programas electorales. A partir de junio, agregó, los llevarán al Congreso.

Las materias que Sánchez señaló como prioritarias, además de las pensiones, son un pacto educativo que proporcione estabilidad y garantice la suficiencia financiera, un pacto por la ciencia y la industria, un gran acuerdo sobre la política del agua, la instauración de un ingreso mínimo vital, un pacto de rentas –donde se incluirían medidas como un salario mínimo de 1.000 euros en 2020 y subidas medias salariales en el entorno del 3%–, un plan de rescate a los jóvenes, medidas a favor de la igualdad de género –empezando por poner encima de la mesa los 200 millones de euros que el Gobierno prometió para el pacto de Estado aprobado el pasado otoño–, la renovación de la financiación autonómica y local y la reforma de la Constitución.

Sin noticias de Inés Arrimadas

La alusión a la reforma constitucional fue uno de los pocos puntos en los que Sánchez entró a hablar de la situación política catalana. Los socialistas quieren apartarse del debate territorial y centrar su acción política en las cuestiones sociales, un terreno en el que se mueven mucho más cómodos y donde creen que pueden ser más competitivos electoralmente. De hecho, al hablar de los cambios en la Carta Magna, Sánchez defendió que son necesarios no sólo por la cuestión territorial, sino también para "reenganchar" a la generación que no votó la actual Constitución, la "generación del 15M" que "sufre la avería del ascensor social" y "puede quedar atrapada en la trampa de la desigualdad".

A preguntas de los periodistas, el secretario general del PSOE comentó de que "Cataluña vive un empate perpetuo" y advirtió a los independentistas de que "no cuentan con la mayoría social para imponer su unilateralmente su agenda", por lo que debe gobernar para el 100% de los catalanes, y no para el 47%. Además, avisó de que el PSOE "siempre va a estar en la defensa del Estado y la Constitución", pero también dispuesto a "hablar y negociar" sobre cómo "nos unimos". Por eso llamó a todos los partidos, nacionalistas e independentistas incluidos, a que se sumen a los trabajos de la comisión territorial del Congreso, que este miércoles comienza formalmente sus trabajos con la comparecencia de los padres vivos de la Constitución.

También en relación con Cataluña, y en la misma línea de lo que este lunes hizo el portavoz de la Ejecutiva socialista, Óscar Puente, Sánchez criticó a la líder de Cs en Cataluña, Inés Arrimadas, porque ni siquiera ha contactado con el PSC casi tres semanas después de las elecciones. "Ayer hablé con Iceta [primer secretario del PSC], le pregunté si Arrimadas se había puesto en contacto con él y me dijo que no", lamentó Sánchez, quien reprochó a la candidata de la formación naranja que se dedique a "despotricar" contra los socialistas, un socio "potencial". "Quizá Arrimadas no está tanto en intentar formar Gobierno como en otras estrategias. Le diría que la campaña terminó y que hay que plantear propuestas, que ganar significa liderar. Estamos a la espera de que contacte con el PSC para ver si podemos llegar a acuerdos o no", zanjó.

El "error histórico" de Podemos

Sánchez apuntó además que los comicios del 21-D han significado el inicio de una "guerra fría" entre PP y Cs, a los que acusó de compartir "el 100%" de su ideario y luchar únicamente por el poder. "Y como consecuencia de ello, la única esperanza de cambio es el nuevo PSOE", razonó, para quien Unidos Podemos ha quedado "desbordado" por su "error histórico de no defender la soberanía nacional". Sánchez dijo sentirse "muy identificado y próximo" a los votantes del grupo morado, pero lamentó que "siempre" se haya aliado con los independentistas y se preguntó si su líder, Pablo Iglesias, alguna vez llegó a considerar al PSOE como su "socio preferente".

Finalmente, en tono ya casi preelectoral, el secretario general del PSOE dijo que el proyecto del Gobierno está "agotado", que el gabinete de Rajoy está "dividido" por la incertidumbre en torno a su sucesión y que el Ejecutivo está "en shock" por el auge de Cs, que ahora es "sostén del conservadurismo". Frente a ello, sostuvo, siguen vigentes los propósitos con los que se presentó a su investidura fallida a principios de 2016: la regeneración, la cohesión social, la recuperación justa y la cohesión territorial. "Puede que otros se escondan. Yo, como hice hace dos años y hace seis meses, doy un paso al frente", concluyó su discurso.