El expresident y candidato de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, sigue el escrutinio desde Bruselas.
El expresident y candidato de Junts per Catalunya, Carles Puigdemont, sigue el escrutinio desde Bruselas. EFE / STEPHANIE LECOCQ

El independentismo logró este jueves revalidar su mayoría absoluta en escaños en el Parlament. En unas elecciones autonómicas con una movilización histórica, una fuerza no independentista ni nacionalista, Ciudadanos, se impuso por primera vez tanto en votos como en número de diputados, pero los partidarios de la secesión de Cataluña siguen sumando a la mayoría de diputados en la Cámara catalana.

Con el escrutinio prácticamente cerrado, Junts per Catalunya, ERC y las CUP lograron 70 diputados y el 47,5% de los votos, dos actas y 0,3 puntos menos que los que en 2015 reunieron Junts pel Si y la CUP. La candidatura de Carles Puigdemont lidera el espacio independentista con 34 parlamentarios y el 21,7% de los votos frente a los 32 diputados de ERC (21,4% de los votos). Las CUP, por su parte, se desploma: del 8,2% y 10 escaños al 4,4% y apenas cuatro actas.

El recuento demostró la gran remontada de la lista impulsada por el expresident Carles Puigdemont y abre nuevas incógnitas. Con unos números que dan, aunque no tengan la mayoría de votos, ¿serán capaces de cerrar un acuerdo de investidura o acordar un programa de gobierno tres fuerzas tan dispares como Junts per Catalunya, ERC y las CUP? ¿Volverá Puigdemont a España? ¿Si acaba en prisión, quién gestionará el día a día en el Palau de la Generalitat?

La remontada de Puigdemont

El vencedor de la noche en el bando independentista es el expresident Puigdemont. Su lista, Junts per Catalunya, formalmente una coalición entre el PDeCAT y Convergència (CDC), pero de carácter marcadamente personalista, montada a toda prisa y desde Bruselas, arrancó muy por detrás de ERC en los sondeos. Poco a poco, encuesta a encuesta, le arañó votos y escaños. Y, finalmente, este jueves le ganó la partida por un puñado de papeletas y un par de escaños.

En los últimos días de campaña, Junqueras (ERC) pareció advertir ese riesgo. El lunes abrió fuego, y afirmó que está encarcelado porque "da la cara" y es "consecuente". Su partido tuvo grandes dificultades para hacer campaña, no logró presentar un recambio con garantías para suplir la ausencia de Junqueras, y acabó cerrando campaña con un acto ante la prisión de Estremera y otro acto en Sant Vicenç del Horts (Barcelona), localidad donde vive su cabeza de cartel. Pero no fue suficiente.

El mensaje de "restituir al president legítimo", leit motiv de la campaña de Junts per Catalunya, en cambio, parece haber calado entre los partidarios de la secesión. Pese a las dificultades para hacer campaña –Puigdemont lleva fugado de la justicia española en Bruselas desde finales de octubre y ha protagonizado mítines a distancia, en videoconferencias proyectadas en pantallas gigantes–, el expresident logró imponerse a sus antiguos socios en Junts pel Si.

La incógnita de los nombres

Parece probable la reedición de un Govern independentista. Está por ver, en cambio, cómo se manejará el próximo president. Sobre Puigdemont, fugado en Bruselas, pesa una orden de detención por los presuntos delitos de sedición, rebelión y malversación de fondos. ¿Regresará a España? Su promesa en campaña fue que asumiría el riesgo de la detención si ganaba y podía gobernar. Lo primero no lo logró este jueves, para lo segundo sí que tiene los números.

En la noche del jueves, Puigdemont reivindicó la "república catalana" y la "legitimidad" de su Govern. Parece inverosímil que el PDeCAT, muy debilitado, plantee otro nombre. Legalmente Puigdemont podría ser investido incluso si fuera encarcelado, pero necesitaría una figura en la que delegar cuestiones del día a día. En la lista de Junts per Catalunya figuran otras personas en prisión como Jordi Sànchez (ANC) y exconsellers que pasaron por la cárcel, como Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn.

La jefa de campaña de Puigdemont ha sido Elsa Artadi, número diez por Barcelona de la candidatura. En el último debate, a la improvisada coalición la representó Jordi Turull, que transmitió una y otra vez la necesidad de que Puigdemont pudiera retornar al Palau de la Generalitat. ERC, que aspiraba a gobernar e investir a Junqueras, vio por su parte este jueves cómo esas esperanzas se desvanecían y quedaba nuevamente relegada ante los neoconvergentes.

La velocidad del independentismo

La última duda es la velocidad a la que podrá avanzar ahora la hoja de ruta independentista. Dos factores la condicionan: la primera, el ya probado fracaso de la vía unilateral. El segundo, el previsible desacuerdo entre Junts per Catalunya y ERC –más abiertos a una negociación bilateral con el Estado para celebrar un referéndum de independencia– y las CUP –que reclaman "construir república" y no postergar la secesión–.

Los independentistas siguen sin llegar al 50% de los votos en las elecciones y son conscientes de las consecuencias legales que ha tenido desarrollar el plan unilateral hacia la secesión, efectos que se seguirán desarrollando los próximos meses en los tribunales y que pueden condicionar la política catalana. Los representantes del PDeCAT y ERC en el Congreso, en las últimas semanas, han dado muestras de estar dispuestos a negociar con el Gobierno.

Incluso la número dos de Junqueras, Marta Rovira, apuntó en la noche de este jueves, tras conocer los resultados electorales, que Rajoy debería negociar con los representantes de las instituciones catalanas, pues en las urnas se ha dado –a su juicio– un nuevo espaldarazo al procés y se ha mostrado el rechazo a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

La CUP, en cambio, rechaza cualquier diálogo con el Estado y exige construir cuando antes una república catalana con marcado acento social. En una primera valoración, su candidato, Carles Riera, celebró la existencia de una nueva "mayoría republicana" y que ésta sea mayoritariamente de izquierdas, es decir, que ERC y la CUP sumen más escaños que Junts per Catalunya, interpretación que también puede provocar fracturas internas.