El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, afirmó en la tarde de este viernes que "Cataluña va a seguir siendo España", se mostró optimista al declarar que "por grande que sea la fractura" en estos momentos "la España de la reconciliación se va a abrir paso", y demandó una reforma de la Constitución marcada por un nuevo pacto territorial y la regeneración.

Sánchez compareció en Ferraz poco más de hora y media después de que el Parlament de Cataluña declarase la independencia unilateral, y menos de una hora después de que el Senado, con los votos de PP, PSOE y Ciudadanos, autorizase al Gobierno central a emplear medidas excepcionales al amparo del artículo 155 de la Constitución para restablecer la legalidad.

El número uno del partido recordó que los socialistas trataron de mantener "una puerta abierta" a la esperanza hasta el último minuto, planteando una enmienda a la activación del 155 que planteaba suspenderlo si Carles Puigdemont convocaba elecciones autonómicas. Pero finalmente, lamentó, los independentistas han "conducido a Cataluña al abismo".

Sánchez expresó su más "profundo rechazo" a la resolución "impuesta" por el bloque soberanista: con esa DUI, agrego, llevan al pueblo catalán a un "sufrimiento innecesario", a un "camino sin salida" y siembran "división" y una fractura "social y política". "El Estado no puede, ni debe, ni va a tolerarlo", subrayó, y el PSOE estará "en defensa del Estado democrático y de derecho sin los reparos que otras formaciones exhiben en este momento", en clara alusión a Podemos.

"No hay ninguna bandera de la izquierda en el secesionismo –prosiguió–. La izquierda está con la Constitución, en su defensa y en su reforma, y con el autogobierno de Cataluña". "Cataluña va a seguir siendo España", reiteró Sánchez, que recordó su oposición a la investidura de Rajoy hace justo un año, pero que manifestó rotundo que, "pese a las profundas diferencias ideológicas" entre los líderes de PP y PSOE, no puede haber "ningún matiz" ante el "cuestionamiento de la integridad territorial".

El líder socialista apeló a la "confianza", la "sensatez", la "unión", la "serenidad" y la "razón democrática". "Nuestra sociedad ha vivido tiempos traumáticos, pero unidos siempre hemos superado la adversidad. Lo vamos a volver a hacer con la fuerza de la ley y de la buena política, la política de la reforma", apuntó Sánchez.

Y precisamente para dar salida a la actual situación, concluyó, es necesaria una reforma consttucional. Una reforma que releve a un "texto que cumplió una función histórica", y cuya reforma es ahora "la puerta abierta a la esperanza". Sánchez llamó a que una generación joven "marque la impronta de su tiempo" en un "nuevo pacto", tanto en lo territorial como en lo relativo a la regeneración.

El PSOE lleva años manifestando la necesidad de reformar la Constitución, con especial intensidad en estos últimos tiempos. A propuesta del grupo socialista se ha constituido en el Congreso de los Diputados una comisión de estudio del modelo territorial que, sin embargo, todavía no ha iniciado sus trabajos. Además, Sánchez y Rajoy pactaron acotar la duración de ese foro de diálogo a los seis meses e iniciar la reforma de la Carta Magna justo después.