Los disturbios del domingo, en un barrio al norte de París, han desatado el temor a que se repitan los incidentes de hace dos años, cuando la periferia de la capital se convirtió en el escenario de semanas de violencia.

En aquella ocasión, la muerte de dos adolescentes por electrocución, al refugiarse en un transformador eléctrico cuando se creían perseguidos por agentes en un barrio conflictivo de París, provocó más de 20 días de enfrentamientos y heridos no sólo en esta zona, sino también en otras grandes ciudades francesas.

Los policías niegan que estuvieran persiguiendo a los jóvenes que fallecieron 
Ayer fue la
muerte de dos motoristas adolescentes, en una colisión con un coche de policía, lo que desencadenó una batalla campal contra los agentes que se saldó con ocho policías y un bombero heridos.

Además, la comisaría de Villiers-le-Bel, donde estallaron los disturbios, fue incendiada, y otra de la localidad de Arnouville, saqueada.

Más de una veintena de coches fueron quemados, así como papeleras y mobiliario urbano.

Una investigación imparcial

Ante estos hechos, el alcalde de Villiers-le-Bel, Didier Vaillant, ha pedido tranquilidad a los habitantes y que hagan todo lo posible para "que la ciudad recupere la calma".

También ha exigido una "investigación imparcial y lo más rápido posible" sobre la causa que originó la muerte de los jóvenes, con la intención de atajar lo antes posible futuras reacciones violentas.

La Policía asegura que se trató de un accidente y que en ningún caso perseguían a los fallecidos. Sin embargo, entre los jóvenes del vecindario donde se sucedieron los hechos no se tiene tan claro y algunos hablan, incluso, de "asesinato".