Barrio Sésamo ha sido una serie mítica que ha marcado la infancia de muchos que aún hoy recuerdan haber pasado horas y horas delante del televisor viendo las aventuras del Monstruo de las Galletas (Triqui), Epi y Blas, la Gallina Caponata y compañía. Sin embargo, parece que la serie y sus entrañables teleñecos no eran del todo aptos para los menores.

El contenido es para mayores y podría no ser apto para los niños de preescolar de hoy

Eso es lo que ha determinado la productora del programa que ha editado en DVD, en Estados Unidos, las dos primeras temporadas con una clara advertencia: “El contenido es para mayores y podría no ser apto para los niños de preescolar de hoy”.

¿Por qué? Carol-Lynn Parente, productora ejecutiva de la serie, explica en The New York Times que en uno de los primeros capítulos, el monstruo de las galletas aparece sentado en un butacón hablando de cultura con una pipa en la mano que, al final de la escena, se la come. "Es un modelo de comportamiento equivocado", explica porque podría animar a los niños a fumar y a comerse las pipas.

Una guerra cultural

También se ha puesto en el punto de mira varias críticas que ha recibido la serie a través de Internet. Así, se tacha a Epi y Blas como homosexuales y, por tanto, 'un mal ejemplo para los niños' o a la Gallina Caponata de estar bajo los efectos de algún alucinógeno. Además se ha apuntado un capítulo en el que aparece un hombre que invitaba a una niña a su casa para comer leche y galletas como un modelo de pederastía.

“Los telespectadores de hoy se han vuelto hipersensibles", asegura en una radio pública estadounidense Daniel Anderson, hoy profesor de psicología en la Universidad de Massachusetts y asesor de la serie en los años setenta. "Simplemente se tomaban decisiones inocentes que solo empezaron a ser cuestionadas después, cuando el programa, como el resto del país, empezó a verse sumido en la guerra cultural", concluye.