Mendigos en la calle.
Un mendigo en la calle. JORGE PARIS

Pese al frío y sus precarias condiciones de vida, los indigentes de la capital, unas 1.600 personas, prefieren dormir en la calle o pagar por un hostal antes que ir a alguno de los albergues municipales, que el lunes abrirán sus puertas dentro de la campaña del frío.

Este año, el Ayuntamiento de Madrid, según informó ayer, habilitará 1.649 plazas de alojamiento, con una inversión de un millón de euros, que estarán disponibles hasta el 30 de marzo.

Sin embargo, los albergues no convencen a los sin hogar, según ha comprobado 20minutos.

José López, un hombre de 60 años que lleva dos en la calle, desde que se quedó "sin trabajo y sin familia", prefiera pagar una pensión a los refugios públicos. Mendiga en la calle Preciados , donde se saca, «depende del día, entre diez y quince euros diarios». «Dormir en un albergue ¡es un horror!, no me gusta estar con yonquis», relata.

Un poco más abajo, en la calle Arenal , Dori, de 51 años, que lleva dos pidiendo limosna, duerme todas las noches en un hostal, a la espera de que le den un piso de protección, «antes que tener que aguantar los ronquidos de la gente».

La plaza de Isabel II , en Ópera, es otro punto repleto de mendigos. Todos ellos, muchos inmigrantes sin papeles que prefieren mantenerse en el anonimato, aseguran que los albergues «están llenos de ratas y de borrachos», por eso «preferimos pasar frío y dormir en los soportales del Teatro Real antes que estar ahí».

"Dormir en los albergues es un horror".

Todos coinciden que «pasas la noche allí y a las seis de la mañana ya te echan». Tampoco les gusta «dormir en literas y en lugares a rebosar». El aseo personal lo solucionan «por 15 céntimos en la casa de baños de Embajadores, donde nos podemos hasta cortar las uñas».

El 80% de los sin hogar madrileños son hombres, el 60%, extranjeros (de países de Europa del Este, de Marruecos y del África subsahariana), con una edad media de 42 años. La mayoría tiene problemas de adicciones, fundamentalmente de alcoholismo , combinado con algún trastorno mental.