Joven posando para Weinberger
Karlheinz Weinberger. Joven posando para una fotografía, incluida en 'En un círculo de rebeldes' © Estate Karlheinz Weinberger, courtesy galerie Esther Woerdehoff Paris, 2017. KARLHEINZ WEINBERGER

El festival PHotoEspaña ha ofrecido este año una "carta blanca" al Premio Nacional de Fotografía Alberto García Alix que nos está permitiendo descubrir el maravilloso trabajo de varios fotógrafos que han trabajado en los márgenes, bien por temática o por ser poco conocidos entre el gran público. Ya hablamos aquí del autor sueco Anders Petersen y ahora le toca el turno al suizo Karlheinz Weinberger (1921-2006).

Su afición por la fotografía nació pronto, comenzó a hacer fotos cuando era adolescente y se convirtió en miembro del club fotográfico Bund der Naturfreunde donde mejoró su técnica, aunque su aprendizaje fue, básicamente, autodidacta. Nunca se dedicó de manera profesional a la fotografía, desde 1955 hasta su jubilación en 1986 vivió de su trabajo como empleado de almacén en la empresa Siemens-Albis, y dedicó todo su tiempo libre a su pasión por la cámara.

Durante esos años, sin embargo, desarrolló una intensa actividad que dio lugar a interesantísimas e impactantes fotografías, que jamás rozaron lo convencional. En los años 40, por ejemplo, se une al famoso club gay urderground Der Kreis (El Círculo), y bajo el seudónimo de "Jim", comenzó a publicar sus fotos en la revista del mismo nombre, editada en Zurich entre 1943 y 1967.

Esta legendaria publicación (referente internacional para el movimiento homosexual) incluía sofisticadas imágenes de autores como George Platt Lynes o Herbert List pero Weinberger fue uno de los primeros fotógrafos queer que se atrevió a mostrar a modelos de clase trabajadora, un estilo y actitud muy revolucionario para la época.

Juventud disconforme

Por delante de su objetivo pasaron durante más de dos décadas moteros, rockeros, chaperos... rebeldes, en general

A finales de la década de los 50, el artista encuentra su propio filón en un sector de la juventud suiza. Chicos y chicas rebeldes que se vestían para desafiar los roles tradicionales de masculinidad y feminidad, reciclando los símbolos de la película Rebelde sin causa e inventando los suyos propios a través de la customización de su vestuario: chaquetas vaqueras con adornos rudimentarios, grandes cinturones y medallones hechos a mano... Viendo esas fotografías, uno percibe que hubo y hay 'otra Suiza' que va más allá de la imagen idílica que se nos vende en agencias de turismo y demás.

Estos jóvenes en busca de su propia identidad tras la Segunda Guerra Mundial, mostraban así su disconformidad con la sociedad suiza. Weinberger les encontraba durante su tiempo libre, los fines de semana, les fotografiaba en un set improvisado que creó en casa de su madre o durante sus excursiones al campo suizo. Por delante de su objetivo pasaron durante más de dos décadas moteros, rockeros, chaperos... rebeldes, en general. De hecho, fue la primera persona a la que se le permitió fotografiar a los Ángeles del Infierno locales.

Descubierto por el público el mismo año de su muerte en 2006, desde entonces sus trabajos han recorrido medio mundo pasando por ciudades como Berlín, Los Ángeles, Nueva York, Londres, París... y llegando, por fin, este 2017 a España. Una veintena de retratos de esta época sobre la 'juventud outsider' dan forma a la exposición Karlheinz Weinberger. En un círculo de rebeldes que se le dedica en el Museo del Romanticismo de Madrid hasta el próximo 17 de septiembre.