Prohibido pedir con el perro, atarlo en la calle y dejarlo solo en el coche sin ventilación

Un perro con su dueña.
Un perro con su dueña.
EUROPA PRESS

Los dueños de perros deben diluir la orina de sus canes cuando los paseen por las calles de Mataró, según una nueva ordenanza de tenencia, protección y control animal del municipio barcelonés. De no cumplirse, la multa podría alcanzar los 750 euros.

Esta no es la única prohibición de este tipo. ¿Qué otras restricciones hay en los municipios españoles?

Identificar heces con ADN y orinar en casa

A principios de 2016 se puso en marcha una polémica normativa en Lebrija (Sevilla) por la que se debía registrar el ADN de los perros del municipio. Esto serviría para identificar al can en caso de encontrarse excrementos y sancionar, así, al dueño por no recoger la deposición. Además, los perros deben ir provistos de una chapa identificativa que señala que se encuentran en dicho archivo genético, de otro modo la multa es de hasta 1.000 euros.

Los canes tampoco cuentan con zonas donde poder miccionar, puesto que hay restricciones para hacerlo en la vía pública y en las fachadas de edificios privados o públicos. Tampoco pueden orinar en el mobiliario urbano, lo que incluye los árboles del municipio. El único lugar que quedaría para que las mascotas puedan hacer sus necesidades es la casa del dueño.

Las sanciones por no limpiar las heces o dejar a los animales orinar en los lugares en los que no está permitido pueden variar entre los 50 y los 75 euros.

Baños en fuentes y estanques

Desde el pasado mes de mayo los perros de Alicante no se pueden bañar en fuentes ni estanques, tampoco beber de estos. Los dueños debarán pagar multas que oscilan entre los  30 y los 600 euros por no respetarla. Estas acciones se consideran infracciones leves, según la nueva ordenanza municipal.

Dejarlos en vehículos

En Madrid las multas van desde los 3.000 hasta los 9.000 euros para aquellas personas que dejen a sus perros en el coche sin la ventilación adecuada. Lo mismo sucede con la temperatura, que debe adecuarse para que el can no sufra mientras se encuentre en el vehículo. Sin embargo, las autoridades recomiendan siempre no dejar a los perros mucho tiempo solos en el coche aunque se respete esta normativa.

En Alicante dejar encerrados a los perros en vehículos se considera una infracción grave, por lo que la sanción oscila entre los 600 y los 6.000 euros.

Pedir con mascotas

La nueva ordenanza alicantina prohíbe la exhibición de mascotas de forma ambulante, lo que incluye que los sintecho utilicen perros para pedir. La multa por esta infracción es de entre 30 y 600 euros.

Perros sueltos

Barcelona se encuentra en pleno trámite para habilitar zonas en todos sus distritos para que los perros puedan pasear sin correa, siempre y cuando estén educados para hacer caso a lo que sus dueños les digan. Pero mientras esto sucede, toda la ciudad lo permite, con la misma condición: que se trate de mascotas obedientes.

En Madrid los perros deben ir siempre atados en las vías públicas, mientras que en los parques pueden estar sueltos entre las 19.00 y las 10.00 horas en invierno y entre las 20.00 y las 10.00 horas en verano, excepto en las zonas que usen los niños y en aquellos lugares en los que se prohíba su acceso mediante señalizaciones.

Entrenarlos para pelear

La educación de un perro es esencial, por eso en Madrid o Barcelona no se le puede enseñar a ser violento. Tampoco pueden participar en peleas o ser incitados a agredir por sus dueños. Las multas para los infractores oscilan entre los 9.000 y los 45.000 euros.

Atarlos más de dos horas en la calle

En Barcelona se prohíbe mantener atados más de dos horas a los perros. En el caso de los cachorros, durante más de una hora. La infracción se considera leve, por lo que la multa oscila entre 100 y 400 euros.

Dejarlos solos en casa más de doce

En Alicante no está permitido que los perros se queden solos en casa más de doce horas. La sanción por esta infracción, considerada como leve, es de entre 30 y 600 euros.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento