Baños seguros
Los niños con manguitos y flotadores también deben ser vigilados. GTRES

Bañarse es uno de los placeres que otorga el verano. Pero puede comprometer tu vida si no lo haces con cuidado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los ahogamientos "son una amenaza grave" que se cobra la vida de más de 360.000 personas en el mundo cada año. Además, una mala práctica puede producir lesiones en la cabeza, la espalda o en cualquier parte del cuerpo.

En España, la mortalidad por ahogamiento va en aumento. En 2016 se produjeron 437 fallecimientos, un 5% más que en 2015, y en el primer semestre de 2017 se han contabilizado ya más de 200.

La Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo acaba de informar que junio fue el peor mes, ya que se produjo 1 de cada tres óbitos, y la mayoría se concentró en personas, principalmente varones, con una edad superior a los 65 años.

Las Comunidades Autónomas donde se han registrado un mayor número de fallecimientos fueron Andalucía, Canarias, Galicia y Comunidad de Valenciana.

La mayoría de los accidentes se producen por imprudencia

La Real Federación describe el perfil medio de las víctimas: varón, de 35 o más años que se encuentra en la playa, principalmente sin vigilancia. La mayoría de los accidentes se producen por imprudencia: no se respetan las normas o recomendaciones.

Saber nadar es la principal defensa ante un peligro en el agua. Sin embargo, no garantiza al 100% que dicho peligro se vaya a superar. Hay que estar expectantes, especialmente con los niños y los mayores.

Igualmente, es imprescindible seguir las instrucciones de cada sitio o lugar. Hemos recopilado los consejos que dan algunos organismos, aunque te parezca una lista demasiado extensa, en realidad puede resumirse en que solo se necesita prudencia y sensatez para garantizar tu baño o de quienes te rodean.

La Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo considera esencial los siguientes aspectos para evitar accidentes en la piscina:

  • Llevar siempre elementos de protección como protectores solares, chanclas, toallas o refrescos.
  • Leer detenidamente las normas establecidas, y por supuesto, cumplirlas.
  • Llevar anotado en algún sitio un teléfono de algún familiar o de contacto.
  • Ducharse antes y después del baño.
  • No correr por el bordillo de la piscina.
  • Mirar antes de tirarse al agua; comprobar que no hay nadie en la zona.
  • No empujar ni realizar juegos peligrosos
  • Protegerse bajo la sombra.
  • No hacer ejercicio después de comer.
  • Los niños siempre deben estar vigilados por una persona adulta.
  • No utilizar manguitos o flotadores sin vigilancia y si no están permitidos.
  • Ante cualquier duda o situación de peligro acudir al socorrista.

Por su parte, el Ministerio de Sanidad ha publicado una guía con los siguientes destacados:

  • Elegir siempre lugares seguros, donde el baño esté permitido.
  • Los niños que no sepan nadar deberán usar chalecos salvavidas, aunque estén en la orilla.
  • Antes de tirarse de cabeza hay que conocer la profundidad para evitar lesiones en la cabeza y la espalda.
  • Hay que comprobar la temperatura del agua. Si está demasiado fría o caliente puede ser perjudicial para la salud.
  • Esperar dos horas después de la comida antes de bañarse.
  • No estar mucho tiempo expuesto al sol, especialmente en las horas centrales del día. Utilizar una gorra y protectores solares.
  • Bañarse de noche o después de haber bebido alcohol es muy arriesgado.
  • Es muy peligroso tirar de las rejillas que cubren los desagües en las piscinas porque la fuerza de succión es muy elevada.
  • Aunque el mar esté en calma se deben respetar las indicaciones de la bandera.
  • Nadar siempre cerca de la orilla de la playa.
  • Bañarse en zonas habilitadas y vigiladas por socorristas.
  • Las colchonetas u objetivos hinchables deben utilizarse con precaución.
  • Evitar los baños en pantanos, lagos o ríos que no se conozcan; puede haber desniveles y corrientes internas.
  • Tener especial cuidado con los bebés, pueden ahogarse con solo unos centímetros de profundidad.

La Organización Mundial de la Salud detalla algunas situaciones de riesgo:

  • En muchos países el aumento de peligro puede guardar relación con una mala situación socioeconómica, la pertenencia a una minoría étnica, la falta de educación superior o el hecho de vivir en un medio rural.
  • Dejar a un lactante desatendido o con otro niño en la bañera o próximo al agua.
  • Consumir alcohol.
  • Ciertas enfermedades, como la epilepsia.
  • Turistas no familiarizados con los riesgos y las particularidades de las aguas locales.