Tenía una misión, pero no pudo completarla porque se desorientó y murió de hambre. Parece el guión de una película, pero no es ficción, es el triste final que tuvo una paloma mensajera el pasado domingo en Bétera.

Una vecina que salió a la terraza de su casa localizó el cuerpo sin vida del animal sobre un gran charco de excrementos (tuvo diarrea). La Policía Local confirma el hallazgo del cadáver: «Se trata de palomas mensajeras que se pierden y terminan muriendo de hambre», dicen.

En la actualidad, quedan cerca de 4.000 palomas recaderas en la provincia de Valencia, según los datos que manejan desde la Asociación de Palomas Mensajeras de Valencia.

Son capaces de recorrer hasta 750 kilómetros

Todas aprenden a volar en un espacio restringido desde muy pequeñas, lo explica el presidente de la asociaicón, Edelmiro Gracia: «Los cuidadores tienen que entrenar a las palomas y enseñarles a que reconozcan el palomar para después soltarlas en un punto y que sepan regresar».

Van de maniobras con el Ejército

Las palomas mensajeras ya no desempeñan la funciones de antaño, que como su nombre indica, consistían en llevar mensajes de un lugar a otro. Ahora bien, «si el Ejército precisa de la palomas en algún acto de servicio, se las tenemos que prestar», dice Edelmiro Gracia. Hace unos ocho años, un centenar de estas aves recaderas se fueron de maniobras por Valencia.
Estos animales, dado su grado de especialización, pueden llegar a costar hasta 18.000 euros.