Vehículos de la OSCE
Vehículos de la OSCE en Ucrania. EUROPA PRESS

Un observador de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha muerto y otro ha resultado herido este domingo al estallar una mina al paso del vehículo en el que viajaban cerca del límite de la zona de conflicto en el este de Ucrania, la llamada 'línea de contacto', según ha confirmado el presidente 'pro tempore' de la organización y ministro de Exteriores de Austria, Sebastian Kurz.

El suceso tuvo lugar cerca de la localidad de Prishib, cuando dos vehículos de la Misión de Observación Especial de la OSCE para el este de Ucrania se desplazaban de Slavianoserbsk a Sokolniki, de acuerdo con fuentes de las milicias separatistas de Lugansk consultadas por la agencia oficial de noticias rusa RIA Novosti.

Al parecer, uno de los coches del convoy de la OSCE fue alcanzado de lleno por la mina antipersonal, mientras el segundo resultó intacto.

La república separatista de Donetsk también confirmó la muerte del observador y recordó que se habían dirigido a la OSCE para que extremara las medidas de seguridad.

Mientras, el presidente en ejercicio de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europea, el ministro de Exteriores de Austria, Sebastian Kurz, reconoció la muerte del observador en su cuenta de Twitter.

"Trágicas noticias desde Ucrania. Una patrulla de la Misión de Observación Especial chocó con una mina. Un miembro de la patrulla resultó muerto y otro herido. La muerte de un colega es un revés para toda la OSCE", dijo.

Kurz demandó una "profunda investigación" del incidente para que los responsables del ataque respondan de sus actos.

Las fuerzas de seguridad separatistas no descartan que la mina fuera colocada por grupos subversivos ucranianos activos en la zona de separación.

Aunque los Acuerdos de Paz de Minsk de febrero de 2015 pusieron fin a la guerra a gran escala entre el Ejército ucraniano y las milicias insurgentes prorrusas, las escaramuzas son constantes, al igual que las bajas en ambos bandos.

Las negociaciones de paz están estancadas, entre otras cosas por la falta de acuerdo sobre las elecciones en las zonas controladas por los separatistas, ya que Kiev exige garantías de seguridad y la presencia de observadores internacionales.

Además, Ucrania demanda el control de la frontera entre las regiones de Donetsk y Lugansk y el territorio ruso, mientras Moscú pide a Kiev que apruebe antes una ley que otorgue altas dosis de autonomía a las zonas separatistas.