Agrede a un policía e intenta huir antes de ser juzgado por el asesinato de su mujer

Agentes de la Policía Nacional salen del hotel donde detuvieron a Dosanu P. (c), el joven de 32 años que presuntamente asesinó a su pareja en Almería.
Agentes de la Policía Nacional salen del hotel donde detuvieron a Dosanu P. (c), el joven de 32 años que presuntamente asesinó a su pareja en Almería.
Kai Försterling / EFE

Dosanu P., el hombre de 35 años acusado de matar a su pareja sentimental en el domicilio familiar del barrio de El Quemadero de la ciudad de Almería en junio de 2014 y huir después de mutilar su cadáver a Valencia, ha tratado este miércoles de escapar de la escolta policial que lo conducía al juicio, de forma que ha agredido a los agentes que lo acompañaban y ha roto un dedo a uno de ellos.

Así lo han indicado fuentes judiciales, quienes han indicado que los hechos han tenido lugar sobre las 10.30 horas cuando el detenido, quien confesó haber asestado "muchísimas" puñaladas a su víctima, iba a ser trasladado desde los calabozos de la Audiencia Provincial hasta la sala de vistas asignada a la Sección Tercera.

En ese momento, el procesado habría dado una patada a la puerta del calabozo y se habría enfrentado a los agentes que lo custodiaban en un intento de fuga, si bien ha podido ser reducido. Así, hasta el lugar han acudido nuevas dotaciones y efectivos sanitarios, quienes han atendido tanto al agente herido —trasladado posteriormente a un centro hospitalario— como al acusado.

El detenido, que podría ser acusado de un delito de lesiones y otro de atentado a agentes de la autoridad, ha acudido a la sesión de este jueves, en la que finalmente ha concluido el acto de juicio después de que las partes renunciaran a varias pruebas.

Cabe recordar que en la primera sesión, celebrada el pasado día 2, el acusado solicitó al tribunal un papel y un bolígrafo que, finalmente, no le fue concedido después de que uno de los agentes recomendara al magistrado no acceder a la petición por cuestiones de seguridad.

El acusado, quien reconoció la agresión durante su declaración, aseguró no recordar determinados episodios ocurridos entre el momento del crimen y la detención que tuvo lugar en un hotel de Valencia a la mañana siguiente, poco después de que pidiera un café en el citado establecimiento.

Piden casi 30 años de cárcel

El hombre, para que la Fiscalía solicita penas que suman 29 años y seis meses de prisión por el asesinato de Mariana M., ha asegurado que la noche del 31 de mayo discutió con su pareja sentimental, con la que había contraído matrimonio por un rito étnico no legal, después de que la encontrara "con otro hombre en la cama", al que, según ha añadido, no consiguió "alcanzar" cuando abandonó el domicilio ubicado en Cuevas de Marín.

Así, narró cómo empezó a "discutir" con su pareja, pero negó ser capaz de recordar si había cogido un cuchillo o dos ni qué hizo con ellos. Según el Ministerio Público, habría asestado 48 puñaladas a la víctima para causarle "deliberadamente sufrimiento mental y físico" antes de clavarle un "pequeño" cuchillo en la nuca, "lo que acabó con su vida". Posteriormente, le habría extirpado los ojos, cuestión que, según ha dicho, tampoco recordaba.

El acusado indicó a las preguntas de su defensa que bajo su etnia "no se acepta el adulterio". "No se acepta en todo el mundo, no está bien visto", trató de justificar el procesado, quien también ha explicado que la tarde previa al asesinato había consumido alcohol y que estaba "bebido".

No obstante, las declaraciones posteriores de los testigos que coincidieron con el acusado durante su periplo de huida, en la que intentaba llegar al menos hasta Barcelona, diferieron sobre si el acusado iba en estado de embriaguez. Así, el taxista que le condujo hasta Níjar momentos después del crimen en un trayecto de unos 20 minutos afirmó que lo vio "nervioso" pero que, según su apreciación, "no había bebido ni olía a alcohol".

Igualmente se pronunció el propietario de un establecimiento a quien el acusado habría solicitado, al llegar a la localidad nijareña, que le facilitara un número para pedir un taxi. "No creo recordar que diera la sensación de que fuera borracho", dijo en sala.

Sustracción de un vehículo y secuestro

El acusado afirmó tanto a las preguntas de la Fiscalía y de la defensa no recordar los pormenores de su marcha, en la que sobre las 6.30 horas se hizo con el coche de un agricultor de Níjar que lo había dejado con las llaves puestas para comprar tabaco en un bar cercano.

El vehículo fue posteriormente encontrado en la carretera N-341 de Carboneras, donde había sufrido un accidente. Así, otro testigo relató que vio desde su asiento de copiloto como el acusado trataba de ser auxiliado por un tercero que iba en dirección contraria tras el accidente, si bien se produjo un "forcejeo" entre ellos, por lo que llamó a la Guardia Civil, según su versión.

En este sentido, la persona que lo auxilió explicó que el acusado el sacó "un cuchillo o una navaja" y lo metió "a la fuerza" en su propio vehículo por el asiento del piloto, aunque una vez dentro ocupó el sillón contrario ya que fue Dosanu P. el que condujo por la autovía rumbo a Barcelona, de acuerdo con su relato de los hechos.

El retenido dijo que el acusado "esgrimía un cuchillo" con el que le ocasionó una herida en el cuello y con el que le amenazaba durante el trayecto de unas tres horas y media de duración. Asimismo, explicó que el acusado le habló "de sus hijos" sin llegar a confesar el crimen y que dio "unos tragos" a una botella de whisky que llevaba en la mochila, cuestión que el acusado tampoco recuerda, según mantuvo.

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