Brasil alberga el mayor santuario de chimpancés de América Latina

El santuario de Sorocaba (Brasil), el mayor santuario de chimpancés de América Latina.
El santuario de Sorocaba (Brasil), el mayor santuario de chimpancés de América Latina.
FERNANDO BIZERRA JR / EFE

Alejados de los flashes del público, medio centenar de chimpancés conviven en el "santuario" de Sorocaba, una ciudad brasileña que se ha convertido en un refugio para grandes primates que han sufrido "traumas" durante su paso por zoológicos y circos.

La iniciativa surgió hace dos décadas y se profesionalizó en el año 2000, cuando decidió asociarse al Proyecto Protección a los Grandes Primates (GAP), un movimiento internacional que lucha por el derecho a la vida, la libertad y la "no tortura" de los chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos.

Los chimpancés son los principales protagonistas de este "santuario" de medio millón de metros cuadrados, pero en el que también conviven otros tipos de simios, aves, leones y osos "rescatados" por las autoridades regionales de circos y zoos, así como de redes de tráficos de animales.

"Ya no suelo recibir más animales. En el caso de los monos y las aves estoy a favor de que sean puestos en libertad. Con los chimpancés es diferente porque no tienen adonde ir. Son de África y los africanos nos los van a aceptar de vuelta", cuenta Pedro Ynterian, de 77 años, microbiólogo y propietario de esta reserva situada en el interior de Sao Paulo.

En Sorocaba, los chimpancés viven en una especie de fortaleza construida con muros de cemento, dividida en diferentes compartimentos en los que habitan los ejemplares del mismo grupo.  En el interior del recinto hay césped, pero no árboles, ya que, según cuenta Ynterian, las ramas eran utilizadas por los animales como herramientas para saltar las paredes.

En el refugio, los primates disponen de todo tipo de comida, pero al igual que los humanos (con los que comparten el 99,4% del ADN) tienen sus preferencias: pastel de pollo, refrescos y yogur de zanahoria, naranja y miel.

El doctor Ynterian llega al "santuario" a las tres de la madrugada y prepara diariamente la comida de los chimpancés, a los que considera parte de su familia, especialmente a Guga, un macho dócil y juguetón de 16 años que ha crecido en el refugio. Otros chimpancés son más nerviosos, como Alex o Bob, cuyos dientes fueron extraídos en el circo, antes de que las leyes regionales prohibieran el uso de animales en los espectáculos.

Dolores, una chimpancé de 20 años, todavía sufre las secuelas de la vida circense y da saltos de manera compulsiva, aplaude y grita incesantemente ante la indiferencia de algunos de sus compañeros. Los circos la dejaron "completamente loca", cuenta Ynterian. "Nuestro primer objetivo fueron los circos, era donde los animales más sufrían", asegura explicando que ahora la lucha está centrada en el "lobby de los zoológicos".

En el año 2009, la Unión Brasileña de Circos Itinerantes (Ubci) presentó una denuncia contra el "santuario" acusándolo de realizar experimentos contra el Sida, pero una investigación posterior descartó posibles irregularidades, según confirma el Ministerio Público de Sao Paulo. De acuerdo con el Ministerio, en la época un equipo constató que la entidad cumplía todas las normas, trataba bien a los animales y contaba con una licencia del órgano proteccionista.

El proyecto considero las denuncias como una "venganza de algunas personas del circo debido a la presión que el GAP y otras ONG hacían para rescatar a los animales del circo".

Con presencia en cinco países, el GAP ha lanzado una campaña para que los grandes simios, que se encuentran en peligro de extinción, sean Patrimonio Vivo de la Humanidad, lo que permitiría una mayor protección de las poblaciones en libertad, de su hábitat y de las comunidades locales e indígenas que habitan en zonas por las que campean estos animales.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento