Mount Etna from Mundus Subterraneus
Ilustración del volcán Etna en 1637. Estaba incluída en la obra de Kircher 'Mundus Subterraneus' Bodleian Libraries, University of Oxford

El poeta chileno Pablo Neruda escribió: "Amo mi tierra de besos y volcanes". La figura literaria condensa el sentimiento de la humanidad hacia las montañas de las que brota magma ardiente del interior del planeta.

Los volcanes despiertan un fascinado temor desde la etimología: reciben el nombre del dios romano del fuego, centenares de veces representado por artistas de todas las épocas como un hombre entrado en años, fornido, aunque cojo y de aspecto nada agradable —pese a lo cual se casó con Venus, deidad del amor—.

Volcanoes (Volcanes), una nueva exposición de la deslumbrante Biblioteca Bodleian de la Universidad de Oxford, está basada en la sensación de "maravilla" que ha mantenido la humanidad por las "montañas incendiadas" y  las "olas de lava de color rojo sangre" que emergen durante las erupciones de los más o menos 1.500 volcanes activos o inactivos de los que se tiene noticia en los últimos 10.000 años.

La muestra, que se celebra entre el 10 de febrero y el 21 de mayo, reúne una "espectacular selección" de testimonios oculares, observaciones científicas y obras de arte para narrar nuestra comprensión de las erupciones en los últimos dos milenios. La entrada a la exposición es gratuita y no requiere reserva previa de asistencia.

Vesubio, Krakatoa, Santorini...

Examina la actividad de algunos de los volcanes más espectaculares del mundo, entre ellas la erupción del Vesubio del año 79 de nuestra era, una de las más catastróficas de la historia europea, y las del siglo XIX de Krakatoa (1883, en la actual Indonesia) y Santorini (1950, en la isla griega del mismo nombre), dos de las primeras erupciones que fueron  profundamente estudiadas por la ciencia moderna.

Los científicos todavía están lidiando con preguntas "Los seres humanos han vivido con los volcanes durante millones de años", dice el conservador encargado de la exposición, David Pyle. "Sin embargo, los científicos todavía están lidiando con preguntas sobre cómo se producen. Esta exposición combina representaciones históricas con teorías e ideas acerca de los volcanes, cautivadores y dramáticos".

Fenómenos enigmáticos

Lo más importante, añade Pyle, es que estas obras "proporcionan a los científicos de hoy valiosos  conocimientos sobre cómo se comportan estos fenómenos enigmáticos. Mirar hacia la historia pasada puede ayudarnos a aprender valiosas lecciones sobre la mejor manera de reducir los efectos de los futuros desastres volcánicos".

Aunque hoy la actividad volcánica es vigilada por satélites y cualquier persona con acceso a internet puede ver las erupciones en vivo en tiempo real, en el pasado la actividad y los desastres causados por el fenómeno se describían en manuscritos, libros impresos e ilustrados con bocetos y grabados . Muchos de estos "relatos fascinantes" que se conservan en las colecciones históricas de la Bodleian estarán en la exposición.

Plinio el Joven fue el primero en escribir sobre la erupción de un volcán Los encuentros de la humanidad con los volcanes de los que ha quedado constancia se remontan al relato de Plinio el Joven de la erupción del Vesubio citada, que destruyó por entero las ciudades de Pompeya y Herculano. De los primeros exploradores del Renacimiento nos quedan reportes asombrados de avistamientos de montañas que arrojaban fuego y piedras.

Un monje irlandés viajero en el siglo VI

Entre los objetos más destacados de Volcanoes aparecen fragmentos de rollos de papiro quemados por la lava en Herculano; el primer manuscrito conocido con la ilustración de un volcán, que se encuentra en el margen de una narración del siglo XIV del viaje de San Brendan, un monje irlandés que viajó, en el VI, a través del Atlántico Norte.

Para que los fuegos internos de la Tierra escaparan a la superficie También se muestra una impresionante ilustración de los incendios subterráneos de la Tierra del libro Mundus Subterraneus, de Athanasius Kircher (1665), una influyente obra que propuso que los volcanes fueron creados para que los fuegos internos de la Tierra escaparan a la superficie, y estudios del siglo XVIII del Vesubio del diplomático escocés y volcanólogo pionero William Hamilton, que escribió una de las primeras monografías descriptivas de un volcán activo.

Diarios meteorológicos y pinturas de los siglos XVIII y XIX que capturan los efectos de las grandes erupciones volcánicas de Islandia e Indonesia, documentación de naturalistas como Alexander von Humboldt y Charles Daubeny, cuyo trabajo ha contribuido en gran medida a nuestra comprensión actual de los volcanes; muestras de lava y rocas, y mapas y notas de equipos de vulcanólogos del siglo XIX completan la muestra.