'Potsdamer Platz', 1914
Ernst Ludwig Kirchner representa la berlinesa Potsdamer Platz en un óleo de 1914 Ernst Ludwig Kirchner - © bpk / Staatliche Museen zu Berlin, Nationalgalerie / Jörg P. Anders

"E.L. Kirchner. Expresionista. Cabecilla de la última moda", escribía Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938) en torno a 1913, tal vez con intención burlona, detrás de dos autorretratos fotográficos. En 1905 había sido uno de los fundadores de Die Brücke, el grupo de artistas expresionistas nacido en Dresde (Alemania). Primitivista, de trazos, colores y emociones crudas, pero nunca completamente abstracto; el colectivo fue decisivo en la evolución del expresionismo y sobre todo anunciaba con fuerza que el mundo iba camino de cambiar para siempre.

Kirchner describía su experiencia en la gran metrópolis de Berlín como "éxtasis inmediato" y explicaba que la pintura es un sistema de signos abiertos, de jeroglíficos que él descodificaba trasladando a dibujos. Él debía traducir aquellos impulsos en arte, versiones emocionales y puras de figuras, edificios y paisajes. En sus angulosas interpretaciones, el detalle de un sombrero o la punta de un zapato pueden seer narradores inesperados de la escena.

El museo Hamburger Bahnhof, especializado en arte moderno, reserva parte de sus instalaciones a exponer, de manera rotatoria y temporal, la colección de la gran galería de arte moderno de Berlín, la Neue Nationalgalerie, cerrada por obras de ampliación desde el año 2015. En el proceso de desgranar progresivamente el valioso catálogo, expone hasta el 26 de febrero Ernst Ludwig Kirchner: Hieroglyphen (Ernst Ludwig Kirchner: Jeroglíficos), la primera ocasión en que se muestran todas las obras del desgraciado pintor atesoradas por la galería berlinesa.

La I Guerra Mundial machacó a aquel joven atractivo y seguro de sí mismo. Se alistó como voluntario en 1914 y menos de un año después sufrió un colapso nervioso que lo envió de vuelta, luego le tocó ingresar en un sanatorio para dejar su adicción al alcohol y a los barbitúricos. Una brillante evolución artística y ser un artista adorado en la fructífera Alemania de los años veinte no evitaron que el nazismo calificara su arte como "degenerado": hicieron desaparecer y destruyeron 600 obras del autor, lo ahogaron hasta que huyó a Suiza, donde, convencido de que Hitler también llegaría allí, no pudo con la angustia y el sufrimiento y se pegó un tiro en la sien en 1938.

Perspectivas radicales y colores emotivos

Ejemplos radicales como Potsdamer Platz o Bañistas en la playa (Fehmarn) reflejan a un creador decidido a forzar perspectivas y a utilizar los colores según las emociones y no obedeciendo a la realidad. Para entender mejor al artista, el recorrido también abarca documentos, libros y fotos como la de su estudio berlinés. En la imagen, Kirchner y su novia —Erna Schilling— se miran sonrientes, acurrucados en un espacio acogedor de telas, figuras de influencia africana y sombrillas japonesas.

Se acurrucan en el estudio, decorado con telas, sombrillas japonesas y figuras africanas  Las obras se complementan con atractivos préstamos de otros trabajos de Kirchner y creaciones de dos artistas contemporáneos. La italiana Rosa Barba abre la exposición con un poético audiovisual de las obras del expresionista alemán en los almacenes de la Neue Nationalgalerie, piezas fuera de su contexto histórico y huérfanas de su creador, proyectando sombras en la semioscuridad de un escenario frío. Del italiano afincado en Nueva York Rudolf Stingel se exponen una serie de pinturas que realizó basándose en fotografías de Kirchner.