Conductor bebe cerveza
La relación entre alcohol y conducción es siempre una mala idea. CC

Todavía hay gente que opta por coger el coche bajo los efectos del alcohol y las drogas, pero puede ser una idea muy mala: además de quedarnos sin puntos y pagar multas de hasta 1.000 euros... podemos terminar en la cárcel con penas de hasta cuatro años.

Todos conocemos los peligros que el alcohol y drogas tienen en la conducción. Los datos que facilita la Dirección General de Tráfico no dejan indiferente a nadie: 12 de cada 100 conductores dieron positivo por consumo reciente de drogas y/o alcohol, según el Estudio sobre Prevalencia del consumo de Alcohol y Drogas Ilegales (EDAP) de 2015 que se realiza a conductores de forma aleatoria.

Diciembre es un mes peligroso en este sentido, por las comidas de empresas, amigos y familiares, que unido a las fiestas que se celebran en Navidad, llevan a muchos conductores a bajar la guardia con el alcohol y las drogas cuando se ponen al volante. Y como bien recuerda el nuevo director general de la DGT, Gregorio Serrano, “el alcohol y la conducción no es solo un binomio peligroso, sino que también las drogas y la conducción suelen ser en numerosas ocasiones sinónimos de muerte”. De hecho, el 43,10% de los conductores fallecidos en 2015 en un accidente de tráfico dieron positivo en alcohol, drogas y/o psicofármacos.

Las consecuencias del consumo de alcohol y drogas en la conducción nos ponen en alerta sobre los riesgos para la seguridad vial.

Si bebes alcohol y conduces, éstos son los efectos

El consumo de alcohol impide el cálculo correcto de las distancias, algo crucial para evitar la colisión en caso de tener que realizar una frenada de emergencia. El conductor no se encuentra al cien por cien de sus capacidades: reacciona y se mueve más lentamente, tiene dificultad para coordinar y concentrarse, aumenta su sensación de sueño y fatiga muscular y tiene problemas para ver, oír y percibir el entorno. No vale pensar que "a mí no me pasa, yo controlo, aunque beba". La DGT avisa que consumir alcohol multiplica por nueve el riesgo de accidente.

El consumo de drogas al volante está en aumento

Los conductores fallecidos que dieron positivo en drogas han aumentado un 7% en los últimos cuatro años, con un 33% de positivos en las pruebas que se hicieron en 2015. Tal es la preocupación de la DGT que los controles de este tipo de sustancia en 2015 se incrementaron un 150% con respecto a los del año anterior.

En general el consumo de drogas provoca una disminución de la capacidad para tomar decisiones, un deterioro de la percepción, desorientación, pérdida de reflejos, exceso de confianza, deslumbramiento, visión borrosa o la falta de concentración.

Conducir con alcohol o drogas, puedes ir a la cárcel

En España, conducir tras haber consumido alcohol o drogas está castigado con multas de hasta 1.000 euros, e incluso con penas de prisión, en función de la gravedad.

Las tasas de alcohol máximas que permite la DGT son 0,5 gr/l en sangre o 0,25 mg/l en aire espirado, una tasa - que se reduce a 0,3 gr/l o 0,15 mg/l, respectivamente, si se trata de conductores profesionales o conductores noveles-. Si se superan estas cantidades se estará cometiendo una infracción grave o muy grave. La multa por alcoholemia varía entre los 500 euros y 4 puntos en el carnet de conducir a 1.000 euros y 6 puntos según la cantidad detectada. En el caso de los conductores reincidentes, directamente se les aplica una multa de 1.000 euros y 4 o 6 puntos en el carnet.

En el caso de que los agentes realicen la prueba de drogas y detecten alguna sustancia ilegal en el organismo (se excluyen las que se utilicen bajo prescripción facultativa y con una finalidad terapéutica), la infracción pasa a ser tipificada como muy grave, lo que implica una multa de 1.000 euros y 6 puntos en el carnet de conducir.

Si el hecho de haber consumido alcohol o drogas ha provocado un problema de seguridad grave, el conductor pasa a ser juzgado por vía penal, lo que conlleva castigos más duros: las penas incluyen prisión de tres a seis meses o multa de seis a doce meses o trabajos en beneficio de la comunidad de 30 a 90 días, y privación del derecho a conducir de uno hasta cuatro años. Cuatro años ha sido la pena que le ha caído a una chica de 22 años que, borracha y drogada, condujo de forma temeraria y acabó con la vida de tres personas.

Además, negarse a hacer las pruebas de alcohol o drogas conlleva unas penas de prisión de seis meses a un año y privación del derecho a conducir de uno a cuatro años.

En definitiva: sea Nochevieja o no, conducir tras consumir alcohol o drogas sólo sirve para poner en peligro tu vida y las de los demás.