La plaga de pintadas que ensucian escaparates, fachadas y hasta portales de edificios en el centro de Valencia ha llevado a que cada vez más comerciantes contraten graffiteros para que les decoren las persianas de sus establecimientos.

Uno de los últimos casos ha sido el de Javier Muñoz, propietario de una peluquería en la calle Purísima. Según ha explicado, «entre los graffiteros no se estropean los dibujos unos a otros, así que en lugar de estar todas las semanas limpiando o tapando las pintadas de la persiana, he optado por contratar un graffitero para que me haga un mural».

Esta moda de hacerse graffitis en las persianas de los comercios comenzó hace unos dos años en un par de comercios de la plaza de la Merced. Sin embargo, ante la eficacia de la solución se ha extendido a un gran número de comercios en Músico Peydró, avenida María Cristina, calle En Trench y adyacentes.

Por su parte, el Ayuntamiento tiene una brigada de 18 personas de la Concejalía de Comercio que trabajan a destajo con el objetivo de limpiar estas pintadas para mejorar la imagen de la ciudad, pero la verdad es que no dan abasto.

Así lo confirman desde la asociación de Comerciantes del Centro: «Vienen a limpiar y, al día siguiente, ya están otra vez las pintadas. Deberían endurecer las sanciones, y si son menores, multar a los padres».

Como 20 minutos ya informó el pasado abril, desde que esta brigada comenzó a trabajar en el año 2004, el Ayuntamiento y el Consell llevan gastados 363.173 euros (más de 300 euros al día).